jueves, 27 de diciembre de 2012

Empoderando a las Comunidades a través de la Innovación Social


Empoderando a las Comunidades a través de la Innovación Social                                                                                                                                                                             Por: Samuel Azout[1]

“Superar las barreras de acceso requiere desarrollar nuevas formas de actuar, capitalizando las fortalezas de cada sector, es decir, vincular soluciones innovadoras a problemas sociales”
Plan Nacional de Desarrollo - Prosperidad para Todos, 2010-2014
                                                                                                                                                                 
                  A la innovación social suelen darle definiciones complejas. Es preferible definirla de manera simple: “nuevas ideas que funcionan.” No debemos confundir innovación social con mejoramiento continuo; este último es un concepto incremental, mientras la innovación social es disruptiva. También diferenciemos innovación de creatividad e invención, elementos vitales en la generación de nuevas ideas, pero que excluyen el duro trabajo de implementación y difusión, necesario para que las innovaciones sean verdaderamente útiles.
                  La innovación social  en Colombia se está convirtiendo en una importante y ambiciosa alternativa para generar soluciones a las necesidades de la población con mayor vulnerabilidad. Lo interesante y novedoso de esta alternativa es que funciona en una lógica de articulación entre lo público, lo privado, la sociedad civil, la academia, y la comunidad, en un esquema que ha probado ser altamente eficiente.
                  El cambio social depende de alianzas entre “abejas” y “árboles.”  Las abejas son organizaciones pequeñas, individuos o grupos que tienen nuevas ideas, y los árboles son organizaciones grandes, gobiernos, ONGs o filántropos transformadores. Las abejas son ágiles y rápidas, y los árboles tienen el músculo financiero y político necesario para adelantar los proyectos. Se necesitan unos a los otros, el cambio social resulta de alianzas entre ambos.
                  El Centro de Innovación Social – CIS, operado por la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema - ANSPE,  en asocio con 11 “Pioneros,” promueve y desarrolla ambiciosos proyectos de innovación social en Colombia. Los 11 “Pioneros” comprometidos con este proyecto son: Bancolombia, Cerrejón, Bavaria SabMiller, Alpina, Exxon Mobil de Colombia, Almacenes Éxito, Coca Cola, Une Telecomunicaciones, Davivienda, Ecopetrol S.A., y la Agencia de Los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID.
                  Coordinados por Compartamos con Colombia y acompañados por Social Lab de Chile, ANSPE y sus Pioneros han adelantado una convocatoria abierta para encontrar soluciones innovadoras en mejoramiento de vivienda para familias de la Red UNIDOS. Después de identificar en campo las necesidades y preferencias de la comunidad con relación al déficit cualitativo de vivienda, se abordaron los siguientes temas: espacios diferenciados, hacinamiento, pisos de tierra, materiales adecuados de la vivienda, iluminación, ventilación natural y privacidad. Las iniciativas ganadoras recibirán hasta 150 millones de capital semilla por parte de los Pioneros ademas de apoyo para garantizar la sostenibilidad de los proyectos.


                  Otra inicitaiva que adelantó el Centro de Innovación Social fue Ideas para el Cambio. Se trató de una convocatoria de innovación social abierta en alianza con Colciencias y el Banco Interamericano de Desarrollo – BID, a través de la cual se identificaron soluciones innovadoras para atender problemáticas de agua de familias en pobreza extrema en Putumayo, Risaralda y La Guajira. Inicialmente, las comunidades de estas regiones postularon sus necesidades en torno a 3 dimensiones del agua: a) como factor para satisfacer las necesidades básicas, b) como factor de crecimiento económico y social, y c) como factor de riesgo por inundaciones y cambio climático. La comunidad científica postuló 61 propuestas. Los Comités Regionales de Ideas para el Cambio seleccionaron 11 proyectos ganadores, los cuales se implementarán durante el 2013.

                  En la actualidad, CIS adelanta un proyecto de innovación social radical en el corregimiento de San José de Saco, municipio de Juan de Acosta, Atlántico. Este corregimiento cuenta con una población diversa que incluye indígenas y afro descendientes. La población se encuentra desarticulada de la dinámica económica de la cabecera del municipio debido a condiciones geográficas y culturales. 84% de la población de Saco vive en situación de pobreza extrema. El proyecto implementa una metodología que permite identificar las necesidades más sentidas, estableciendo un ambiente de cercanía y empatía con la Comunidad.

                  A través de espacios participativos, procesos de facilitación y empoderamiento  comunitario, se establecieron los retos sociales más importantes de San José Saco. El modelo permitió desarrollar procesos de co-creación  (creación conjunta) de soluciones y de reconocimiento de la Comunidad como agente de cambio. El primer resultado del proceso fue una iniciativa de habitabilidad explorando técnicas alternativas de construcción a través de diseño participativo que incluyó los saberes e intereses de la comunidad. Los espacios de diálogo persiguen la generación de capacidades de asociatividad para la gestión de proyectos, un verdadero empoderamiento local.

                  En Saco también se ha fomentado una nueva relación entre la comunidad y su entorno, a través del manejo integral de residuos sólidos. El inadecuado manejo de estos residuos es la principal causa de los problemas de salubridad e incremento del riesgo de inundación por afectación del ecosistema. En el marco de este componente, nace la iniciativa denominada “Parque Saco Recicla,” que tiene como objetivo generar una nueva noción de habitabilidad que transcienda la estructura física de la vivienda, y permita generar una nueva y mejor relación con entorno.

                  Los aprendizajes  capturados en este piloto de innovación social radical serán cruciales para promover, desde lo público, nuevas estrategias hacia el desarrollo de competencias colectivas en las comunidades, e impulsar en ellas su capacidad de auto-gestión. Este enfoque trasciende el asistencialismo, imprime un sello de sostenibilidad socio-ambiental en los territorios, y busca impactar política pública sobre procesos de desarrollo en el país.

                  La intención de CIS / ANSPE es posicionar la innovación social como protagonista central del desarrollo, siempre buscando el respeto de los derechos económicos, sociales y culturales de población tradicionalmente excluida. Se trata de promover soluciones disruptivas, muy diferente a las acciones asistenciales que carecen de autonomía de decisión por parte de las Comunidades. Simplemente, es ayudar a la gente a que se ayude a sí misma. [2]


[1] Director Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema - ANSPE
[2] Los lectores y organizaciones interesadas participar en el desarrollo de la innovación social pueden escribir al CIS / ANSPE  innovacionsocial@anspe.gov.co

martes, 7 de agosto de 2012

Zolips


Zonas Libres de Pobreza Extrema (Zolips)
Por Samuel Azout, Director ANSPE[1]


            ZOLIP es una zona geográficamente delimitada – municipio, corregimiento, vereda o barrio – en la que se busca acelerar la reducción de los porcentajes de población en pobreza extrema a niveles cercanos a cero, en períodos de intervención de dos a tres años.  Las ZOLIPS se desarrollan en el marco de la Red de Protección Social para la Superación de la Pobreza Extrema – UNIDOS. El trabajo de intervención social intensiva es liderado por un actor privado y/o público con la participación activa del gobierno local, empresarios, ONGs, Fundaciones y sociedad civil. El modelo se fundamenta en una alianza público - privada de tipo integral[2] como factor dinamizador de los procesos de consecución de logros de las familias UNIDOS y de su promoción o tránsito hacia la Senda de la Prosperidad.

            Los territorios ZOLIP se reconocen por su intensidad en la implementación la Estrategia Unidos y su capacidad para gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y evaluar el desarrollo de estrategias para mejorar las condiciones de vida de las familias Unidos que habitan el territorio. Para que un territorio pueda iniciar el proceso de intervención como una ZOLIP se requiere el cumplimiento una serie de condiciones:

-        Disposición de la Administración Municipal para participar del proceso. El papel de los gobiernos locales es determinante para la sostenibilidad de los resultados.  Por eso, la Superación de la Pobreza Extrema debe ser parte de la política pública municipal, desde el planteamiento de lineamientos de política que involucren el desarrollo de programas y proyectos orientados al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), hasta promover la generación de ingresos de manera autónoma, e incidir en las variables que conforman el índice de pobreza multidimensional y los logros de la Red Unidos.

-        Identificación de la población en situación de pobreza extrema en la zona de intervención. El número de familias UNIDOS beneficiarias de una ZOLIP corresponderá en todos los casos al total de la población que se identifique en pobreza extrema dentro del territorio.

-        Presencia de un conjunto de actores privados que demuestren interés y capacidad  para invertir, en coordinación con el sector público (UNIDOS y gobierno municipal), en estrategias que apunten a la prosperidad de las familias Unidos.

            Una ZOLIP persigue la corresponsabilidad entre actores y beneficiarios. También busca la institucionalización del proceso de mejoramiento de las condiciones de vida de las familias beneficiarias a través del desarrollo de capacidades locales de gestión. Además, se tiene en cuenta la sostenibilidad ambiental, económica y social de las intervenciones; es decir, se promueve la construcción de tejido social y la acumulación de capital físico, social y humano en los territorios intervenidos.

            Las ZOLIPS son intervenciones integrales.  La pobreza extrema  es vista desde una perspectiva multidimensional, por lo cual resulta clave la concurrencia entre los actores públicos y privados en los nivel nacionales, departamentales y municipales. Para lograr este propósito, se ha establecido en la ANSPE – Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema –  un equipo humano y un proceso metodológico para implementar ZOLIPS, el cual tiene varias etapas:

            En primer lugar, desde el nivel nacional se identifican de las potenciales zonas libres de pobreza extrema y se invitan a entes territoriales (departamentos y municipios) y a actores privados a llenar la solicitud ZOLIP correspondiente. Luego, se verifica el cumplimiento de las condiciones expuestas arriba, y se identifica y caracteriza la población objetivo, con el apoyo del equipo de UNIDOS en terreno.

Text Box: Se busca la institucionalización del proceso de mejoramiento de las condiciones de vida de las familias beneficiarias a través del desarrollo de capacidades locales de gestión.            Posteriormente se convocan a los distintos actores estratégicos a un ejercicio de presentación de los objetivos y metodología de ZOLIP. Se procede a evaluar el estado de la operación de UNIDOS en la zona y las condiciones de la población potencial beneficiaria. La Alcaldía correspondiente elije un delegado municipal,  conforma y/o fortalece el consejo municipal de política social y ratifica el plan sectorial Red Unidos. Esto permite fortalecer la oferta pública local para avanzar en el cumplimiento de los logros de la Red Unidos y garantizar los recursos necesarios para dar cumplimiento a los planes, programas y metas frente a superación de pobreza extrema.

            Seguidamente, se conforma un comité técnico ZOLIP, se definen roles y responsabilidades de  los distintos actores, y se se construye el plan de acción para la etapa de implementación y operación de la ZOLIP. El plan de acción deberá incorporar actividades específicas, actores responsables, metas, fechas de cumplimiento y mecanismos de verificación. 

            Finalmente, hay una fase de seguimiento y evaluación que consiste en la documentación de todo el proceso lo cual permite realizar la evaluación sistemática del modelo. En reuniones periódicas se realiza el seguimiento a las actividades y metas consignadas en el plan de acción y se evalúa el estado de cumplimiento de logros de las familias intervenidas a través del Sistema de Información UNIDOS. En últimas, se busca la verificación de las condiciones necesarias y suficientes especificadas en el protocolo de promoción de Red Unidos y la aplicación del formulario para que la totalidad de las familias superen pobreza extrema e ingresen a la Senda de la Prosperidad.

            Las intervenciones ZOLIPS cuentan con dos instancias para su seguimiento: un Comité Técnico que se realiza en terreno con los diferentes actores y un Comité Nacional. Ambos se reúnen mensualmente para evaluar el desempeño e identificar cuellos de botella, los cuales generalmente se presentan en la oferta social.

            Las  intervenciones ZOLIPS no deben superar tres años. La naturaleza de la ZOLIP es la de una intervención de corto-mediano plazo por tratarse de un esfuerzo focalizado e intensivo. El número de familias en una ZOLIP varía entre 200 y 500, siendo el promedio aproximadamente 300.

            La declaratoria de un territorio como ZOLIP se convierte en una oportunidad para diseñar estrategias que logren superar pobreza extrema, buscando que el 100% de las familias escapen la trampa en forma sostenible. Para lograr este objetivo, se brinda acompañamiento desde ANSPE sobre los lineamientos de política pública a seguir, pero el gobierno local es el responsable de garantizar la ejecución de las acciones en asocio de uno o varios actores privados. Cada ZOLIP tiene un Líder responsable que puede ser el ente territorial (Gobernación o Alcaldía) o un actor privado.

            En la actualidad hay 17 ZOLIPS aprobadas, la mayoría ya en etapa de ejecución. Algunas ZOLIPS son municipios, otras son corregimientos o veredas. Sopó (ya alcanzó la meta), Chía y Tocancipá en Cundinamarca; El Salado, Ararca, Manzanillo del Mar, Punta Canoa, San Basilio y Tierra Baja en Bolívar; Dagua en Valle del Cauca; El Morro en Casanare; Paipa y Tibasosa en Boyacá; Buriticá en Antioquia; Canutal en Sucre; La Sierrita y Potrerillo en el Cesar.

            Las ZOLIPS realizan un trabajo de socialización mediante procesos de encuentro, construcción participativa y movilización social, permitiendo a las poblaciones y actores sensibilizarse y a la vez empoderarse en torno a las dinámicas diferenciales necesarias. Para que una ZOLIP sea exitosa es imprescindible construir capacidades en torno a la corresponsabilidad de los actores y beneficiarios,  así como garantizar la integralidad y armonización de acciones. Solo así se podrán alcanzar resultados sostenibles en el tiempo.


[1] Agencia Nacional para la Superación de Pobreza Extrema.
[2] Se entiende por alianza público- privada de tipo integral aquellas alianzas que involucran un compromiso entre un actor o conjunto de actores privados, el gobierno local y la Red Unidos para desarrollar e implementar de manera conjunta intervenciones sociales que permitan a las familias en situación de pobreza extrema avanzar en el proceso de consecución de logros, acumulación de capital físico, social y humano, y acelerar su promoción y tránsito hacia la Senda de la Prosperidad

jueves, 23 de junio de 2011

Unidos: La Ruta a la Senda de la Prosperidad

Cada día crece la evidencia alrededor de las limitaciones del crecimiento económico para reducir la pobreza. Su impacto no sólo es indirecto, sino también limitado en las sociedades con grandes brechas en oportunidades, capacidades e ingresos.

El Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, Prosperidad para todos, reconoce que la superación de la pobreza requiere de intervenciones indirectas (vía crecimiento) y directas (vía promoción social).

Además del engranaje de las cinco locomotoras, la hoja de ruta de la administración Santos plantea acciones concretas para asegurar igualdad de oportunidades para todos los colombianos.

La vara en términos de indicadores sociales es particularmente alta, no sólo por sus ambiciosas metas en los indicadores de pobreza y desigualdad medidos por ingresos, sino porque por primera vez incluyó en el tablero de control un índice que mide las diferentes dimensiones que abarca la pobreza.

Se trata del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), desarrollado en la Universidad de Oxford, que permite medir la naturaleza de 15 privaciones humanas básicas (en variables como educación, niñez y juventud, trabajo, salud, vivienda y servicios públicos), y la intensidad de las mismas.

De acuerdo con esta medida, se considera que una familia está en condición de pobreza cuando tiene privaciones de al menos 5 de las variables seleccionadas (33% de las privaciones), y con 7 o más privaciones se considera pobre extrema.

La adopción de esta medida es particularmente novedosa porque reconoce que la pobreza va más allá de la variable de ingresos. Los indicadores tradicionales de pobreza, particularmente aquellos que utiliza el Banco Mundial, se limitan a este aspecto, el cual facilita los análisis comparativos entre países.

A pesar de su utilidad, estos índices no dicen nada en términos de otros aspectos críticos para la calidad de vida de las personas, como el de acumulación capital humano, acceso a agua y/o las condiciones de vivienda.

Como ha señalado el profesor Angus Deaton, de la Universidad de Princeton, una persona puede ser pobre a pesar de tener ingresos; estos, a su vez, pueden estar sesgados por las transferencias monetarias y otros subsidios, por lo tanto, no reflejan la verdadera capacidad de autodeterminación de las personas. Si bien el camino más fácil hubiera sido limitarse a las mediciones de ingresos, el Gobierno decidió apostarle a medidas más robustas y fidedignas.

El cuarto indicador del denominado tablero de control del Plan Nacional de Desarrollo es la promoción de 350.000 familias de la estrategia Unidos, la red de superación de pobreza extrema.

Esta es la bandera social del plan de Gobierno y el principal instrumento de justicia social del mismo. Unidos busca que las familias más pobres implementen un plan familiar para superar su condición de exclusión y vulnerabilidad.

Este consiste en alcanzar una serie de logros, o hitos, que se consideran necesarios para que las personas puedan vincularse efectivamente al sistema de protección social.

Durante la implementación del plan familiar cuentan con el acompañamiento de trabajadores sociales, quienes les proveen información sobre la oferta social, los requisitos para accederla, y en muchos casos aseguran que haya acceso preferencial para estas familias.

¿Qué significa promocionar a las familias?, ¿cuándo están verdaderamente listas para egresar el acompañamiento?, ¿debemos esperar a que cumplan los 45 logros o sólo con el alcance de algunos se podrían considerar lista?

Estos son los interrogantes que el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y los coordinadores de la Red Unidos han estado resolviendo durante los últimos meses.

Después de un riguroso análisis liderado por la Subdirección de Promoción Social y Calidad de Vida del DNP, se identificaron 2 pasos. Primero, las familias deben haber cumplido los 5 logros que identificaron como prioritarios –esto con el fin de reconocer los esfuerzos de corresponsabilidad–.

Segundo, se mide: a) si la familia alcanza el nivel de ingresos de la línea de indigencia, es decir, su capacidad para adquirir la Canasta Básica de Alimentos (cuyo costo promedio nacional es de alrededor de $ 83.000 por persona al mes), y b) si deja de ser pobre extremo multidimensionalmente (es decir, si tiene 7 o menos privaciones del IPM).

Es la primera vez que Colombia adopta protocolos de egreso como lo recomiendan todos los expertos de desarrollo social.

Su adopción no es trivial. No sólo por las implicaciones operativas, sino por razones de incentivos y factores culturales. Hablar de salida inevitablemente puede asociarse con des-protección. Las familias en muchos casos prefieren la certidumbre de los subsidios a tener que depender de su propia generación de ingresos.

En teoría, las iniciativas de promoción social apuntan a asistir a quienes no pueden tener una inserción exitosa en el sistema de protección social. La estrategia Unidos está diseñada precisamente para las familias que no tienen las capacidades para generar sus propios ingresos o ser contratados por el sector formal, mediante el cual accederían a la seguridad social.

La transición entre la promoción social y la protección social no es automática, sobre todo cuando hay años de rezagos. Dar el paso depende principalmente del nivel de empleabilidad de las personas o de su capacidad de producir. Esta, a su vez, depende de capacidades que no se adquieren de la noche a la mañana –menos si las personas no están alfabetizadas–.

El reto de sacar de la pobreza extrema a cerca de 2,8 millones de colombianos es enorme, y requerirá tanto del impulso de las locomotoras para lograr crecimiento económico sostenible, como de la intervención directa del Estado y la optimización de la inversión social.

De particular importancia resulta incentivar la inversión social privada, los negocios inclusivos y la responsabilidad social empresarial. Para ello es indispensable una impecable focalización, la eliminación de los desincentivos a la formalización, y la autodeterminación.

El sistema de protección social debe ser sólido e incluyente para que deje de ser atractiva la opción de depender indefinidamente del Estado.

El reto de sacar de la pobreza extrema a cerca de 2,8 millones de colombianos es enorme, y requerirá tanto del impulso de las locomotoras para lograr crecimiento económico sostenible, como de la intervención directa del Estado y la optimización de la inversión social.

Samuel Azout

Alto Consejero Presidencial para la Prosperidad Social

domingo, 3 de abril de 2011

Plan Nacional de Prosperidad Social - Unidos

Gobierno crea la Red Unidos: Superar la pobreza extrema llave de la prosperidad para todos

Colombia es un país rico por sus recursos naturales, por su biodiversidad, por la inteligencia de su gente, por su pluralidad cultural, y por su tradición democrática. Sin embargo, es también una de los países del mundo con mayores desigualdades sociales. Millones de familias en Colombia no acceden a los frutos del progreso. A pesar de los grandes avances en materia de crecimiento económico durante los últimos 50 años, y de las diferentes políticas sociales implementadas, todavía no es posible afirmar que los resultados del crecimiento beneficien a las grandes mayorías. Si bien las estadísticas indican que ha habido avances, aún no hay señales de una disminución significativa de exclusión social.

La meta número 1 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio –ODM- es erradicar la pobreza extrema y el hambre. Concretamente, apunta a: i) reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas que sufren hambre, ii) reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas cuyos ingresos son inferiores a un dólar diario, y iii) conseguir pleno empleo productivo y trabajo digno para todos, incluyendo mujeres y jóvenes.

En Colombia el indicador de población por debajo de pobreza medido por ingreso autónomo (antes de subsidios) es 45.5%, y de pobreza extrema 16.4%. En los últimos años hemos visto baja elasticidad de la pobreza frente al crecimiento, particularmente pobreza extrema. Colombia duplica el índice promedio de América Latina de indigencia. Países con un PIB per cápita inferior a Colombia, como El Salvador, Guatemala, Ecuador y Bolivia, registran menores tasas de pobreza. La expectativa de reducir la pobreza extrema 0.5 puntos porcentuales –pp.- por año no se está cumpliendo. La tasa de disminución ha sido tres veces más lenta, y a ritmo de las últimas dos décadas, la meta de reducir la tasa de pobreza extrema a una tasa de 8.8% no se alcanzaría sino hasta el año 2043.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Colombia según el informe de Naciones Unidas del 2010, que mide esperanza de vida al nacer, alfabetización de adultos, educación primaria, secundaria y superior, y nivel de vida digno, es el más bajo de todos los países latinoamericanos de llamado Desarrollo Humano Alto. Colombia registra un IDH por debajo de Chile, Uruguay, Panamá, México, Costa Rica, Perú, Brasil y Ecuador.

¿Qué se requiere para cambiar esta realidad?

Existen muchas teorías sobre desarrollo social pero no existe una fórmula mágica. Cada sociedad debe encontrar su propio camino.

Los países, especialmente aquellos que tienen alta proporción de población pobre, requieren diseñar e implementar una estrategia de promoción social. Es decir, necesitan adoptar un conjunto de intervenciones dirigidas a impulsar a las personas que carecen de los medios y oportunidades para mejorar situaciones de privación y/o vulnerabilidad. En sociedades con grandes desigualdades sociales como la colombiana, se hace necesario introducir políticas re distributivas y combatir aquellos mecanismos estructurales, económicos, sociales, políticos, que perpetúan las injusticias sociales.

La desigualdad no es sinónimo de pobreza. Es decir, combatir la primera no equivale necesariamente a reducir la segunda. Sin embargo, reducir la desigualdad debe recibir prelación en la agenda social de un país por varias razones:

· La desigualdad disminuye fuertemente la capacidad de crecimiento económico.

· Si se reduce la desigualdad estructural, se requeriría menor crecimiento económico para reducir la pobreza.

· Dado que la desigualdad económica conduce a desigualdad política, al reducirla se evita que las instituciones públicas sean capturadas por grupos que concentran el poder político y económico.

· Reducir las desigualdades disminuye directamente la posibilidad de conflictos sociales que ponen en riesgo las instituciones democráticas.

· Combatir la desigualdad es un acuerdo social – no sólo un imperativo ético.

Retos de la movilidad social en Colombia

En Colombia se invierten grandes recursos, tanto del gobierno nacional como de los entes territoriales, en salud, educación, vivienda, generación de ingresos y subsidios condicionados para atender a los segmentos más pobres. El sector privado, por su parte, hace inversiones a través de fundaciones privadas y en forma directa. Existen ONGs que trabajan en las comunidades más pobres y cumplen una función importante en llenar algunos vacíos que deja la institucionalidad. Estas inversiones, desafortunadamente, no han tenido el impacto esperado ya que en su mayoría han dejado de:

· Aproximarse a la pobreza con una perspectiva multidimensional

· Promover el empoderamiento de los pobres y considerar las diferencias poblacionales

· Procurar por un equilibrio entre cobertura y calidad, y entre el corto y largo plazo

· Adelantar consultas comunitarias

· Garantizar una adecuada coordinación interinstitucional

· Tener orientación hacia resultados

· Ser rigurosos en la ejecución de los proyectos, y en las funciones de monitoreo y evaluación

Para la sociedad en general, pero para los gobiernos en particular, hay un reto de cambio de mentalidad, al pasar de la asistencia al empoderamiento, de la inercia a la innovación, de cobertura a cobertura con calidad, de administrar a emprender, de remar a timonear, y del diagnóstico a la acción.

La ruta directa: Red Juntos

El economista indio Jagdish Bhagwati nos enseña que para superar la pobreza hay fundamentalmente, dos rutas de política: a) la ruta indirecta, es decir, la utilización de recursos para acelerar el crecimiento y consecuentemente impactar los ingresos y las condiciones de vida de los pobres, y b) la ruta directa, es decir, la provisión de servicios básicos como educación, salud, vivienda y transferencias para elevar los niveles de vida de los pobres.

En Colombia la ruta indirecta ha sido definida a través de las llamadas “locomotoras” para la creación de empleo: vivienda, minería, infraestructura, agro e innovación. Se estima que estas locomotoras generarán dos millones y medio de empleos y reducirán los niveles de pobreza medidos por ingreso autónomo de 45.5% a 38%. Estas locomotoras podrán aumentar el empleo y reducir los índices de pobreza, pero probablemente tendrán menor impacto sobre desigualdad. La razón de esto es que los más pobres de los pobres, aquellos en la base de la pirámide de ingresos, por lo general no disponen de las condiciones y competencias para acceder a estos empleos.

Por esta razón y dadas las grandes desigualdades que existen en Colombia, se requiere implementar, deliberadamente, la ruta directa a la reducción pobreza extrema. Para esto se creó la Red Juntos, hace ya más de 3 años, cuyo propósito es ofrecer atención prioritaria y coordinada a la población en pobreza extrema. La Red Juntos coordina acciones de 17 entidades del orden central para llevar una oferta integral de servicios sociales a las familias más pobres del país. En pocas palabras, articula oferta y demanda.

La Red Juntos es una herramienta con extraordinario potencial porque es la única que llega en forma individual a las familias en la base de la pirámide a través de una red de 8,900 enlaces familiares llamados cogestores sociales. Gracias a la Red Juntos y su sistema de información Info-Juntos, los más pobres de Colombia ya no son sólo un porcentaje: son familias con nombres y apellidos. A cada uno de las familias Juntos (más de un millón 300 mil) se les hace un acompañamiento individual para ayudarles a alcanzar los logros que les permitan escapar su condición de miseria.

La Red Juntos aún no ha logrado la efectividad deseada, principalmente porque no se han podido superar las barreras de acceso a la oferta necesaria para el alcance de los logros. En unos casos los problemas son el desconocimiento de los cogestores de la oferta, en otros, la oferta no es pertinente, y en otros, el problema es la falta de oferta misma. Existen problemas de focalización, falta de capacidad local y/o o simplemente falta de recursos.

La Red Juntos también ha tenido dificultades identificando las condiciones bajo las cuales las familias podrían prescindir del acompañamiento. El desafío es identificar los logros que más impactan los indicadores de pobreza. Es claro que la generación de ingresos y una vivienda saludable son elementos catalizadores. Hay situaciones de economía política por abordar; los gobiernos locales no están obligados a proveer los servicios necesarios ni se les obliga a cumplir con altos estándares de calidad en sectores claves. En este sentido el rol del gobierno nacional tiene limitaciones.

Por las razones anteriormente expuestas, la Alta Consejería para la Prosperidad Social (ACPS), el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el Ministerio de Protección Social, y Acción Social han decidido fortalecer y darle un gran impulso a la Red Juntos y convertirla en la gran herramienta del Plan Nacional de Prosperidad Social (PNPS). Una Red Juntos fortalecida y ampliada representa la mejor posibilidad que tiene el país de lograr reducir significativamente la pobreza extrema en los próximos diez años y acercarse a cumplir la meta # 1 de los ODM.

Una propuesta renovada: Unidos

Durante casi 4 años de implementación, la Red Juntos ha asumido una posición de autocrítica que ha permitido a investigadores y organismos multilaterales trabajar en conjunto para identificar restricciones de acceso y otros problemas que impiden su efectividad. El Plan Nacional de Prosperidad (PNPS) que lanzará el Presidente hoy en Quibdó, busca implementar todas estas lecciones y beneficiarse de exitosas tendencias y experiencias internacionales, como es el caso de la filantropía estratégica, de la innovación social y de los negocios inclusivos. El PNPS recoge los insumos de las 20 entidades que la integran, y de valiosos aportes por parte de organismos como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, USAID, organizaciones privadas, gremios, organizaciones sociales y líderes comunitarios. El Plan promueve principios claves como la orientación hacia resultados, la corresponsabilidad y el trabajo en equipo.

Unidos consiste de seis estrategias:

1. La primera estrategia apunta a asegurar que la Coordinación Nacional de la Red, en Acción Social, que se encarga de los cogestores, tenga una operación eficiente y eficaz. Se modernizarán los equipos que capturan la información, el sistema de información InfoUnidos será más asequible, convirtiéndose en una gran herramienta de toma de decisiones; se harán más eficientes los procesos de contratación y convenios, y se asegurará que los co-gestores estén cada vez más motivados a hacer su trabajo.

2. La segunda estrategia es la de asegurar la oferta pública pertinente para todas las familias Unidos. Para ello, se revisarán cada uno de los programas sociales para ver si cumplen con los objetivos sociales y revisar si están cubriendo a las familias Unidos elegibles; en los casos que haya problemas de focalización, se corregirán.

3. La tercera estrategia consiste en aumentar y optimizar el rol de los actores privados y sociales. Abordar las fallas del mercado no es solamente una función del Estado. Un pilar muy importante de Unidos es promover la inversión social de las empresas privadas, de organizaciones sociales con o sin ánimos de lucro, de los emprendedores sociales, de las Cajas de Compensación, de ONGs y de trabajadores comunitarios. Se apunta a generar el clima de negocios necesario para incentivar a las empresas a que incluyan a los más pobres en sus cadenas productivas. Un sector privado responsable es el que se compromete a la mejor inversión de todas, a la inversión en crear un país más justo.

4. La cuarta estrategia consiste en fortalecer las alianzas con los territorios. Estos tienen la gran tarea de aterrizar todos los programas y ajustarlos a sus contextos. Esperamos que Unidos se convierta en la hoja de ruta para la superación de la pobreza extrema de todos los municipios. Este rol requiere del empoderamiento de las comunidades, de las familias y de los beneficiarios. Requiere también de enfrentar las trampas de desarrollo local –geográficas, institucionales, fiscales, ambientales, etc.

5. La quinta estrategia de Unidos es promover la innovación social y la participación ciudadana. Para tener mejores resultados, debemos pensar y trabajar de manera diferente, con pragmatismo y con entusiasmo; debemos entender que el desarrollo social y económico se construye también desde la base, trabajando con la población, con líderes comunitarios y con emprendedores sociales. Colciencias y las universidades entrarán a ser parte de la Red para promover investigación socialmente aplicada; trabajaremos con ONGs y la sociedad civil organizada con el fin de identificar ideas novedosas dentro de las comunidades, para desarrollarlas y escalarlas.

6. La sexta y última estrategia es asegurar la corresponsabilidad de las familias y asegurar sus siguientes pasos. La meta es que cada día más familias superen su condición y no requieran del acompañamiento. Ése es el objetivo, que salgan de la Red Unidos porque ya no lo requieren.

La meta de Unidos es lograr que 350.000 familias superen la pobreza extrema entre el 2001 – 2014.

Diez de las empresas más importantes del país están acompañando al gobierno nacional en este esfuerzo. Son las llamadas empresas pioneras de la innovación social: Alpina, Davivienda, Almacenes Éxito, Coca Cola, Cerrejón, Exxon Mobil, Ecopetrol, SabMiller, UNE Telecomunicaciones y USAID. Con el apoyo de estas empresas se está creando el primer Fondo de Innovación Social en Colombia, el cual entregará inicialmente 500 millones en capital semilla para impulsar las mejores ideas dirigidas superar problemáticas sociales.

El reto de nuestra generación

Uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años en términos de desarrollo es que las políticas redistributivas son necesarias para que se logre verdadera reducción de pobreza en épocas de expansión económica. Los países que han reducido los niveles de pobreza en períodos de tiempo relativamente cortos han implementado estrategias estatales que combinan objetivos de desarrollo económico con políticas sociales activas. Sin reducción de inequidad vía intervención activa directa, el nivel de crecimiento económico tendría que ser muy grande para reducir niveles de pobreza extrema. Las transferencias y subsidios, sin embargo, no deben ser universales ni permanentes. Deben ser dirigidas a las poblaciones que más lo necesiten y condicionadas en casos específicos para incentivar conductas responsables. Las ayudas del Estado no deben incentivar la informalidad.

Por demasiado tiempo hemos medido nuestros esfuerzos por el monto de dinero gastado, el número de personas atendidas y la cantidad de alimentos y medicinas que distribuimos. Debemos trascender este tipo de debate y abrazar aquellos sobre resultados intermedios e impacto. El impacto se ve en el real mejoramiento de las condiciones de vida de las personas más vulnerable., en el fortalecimiento de sus capacidades, y en el bienestar de la sociedad en su conjunto. No se trata solamente de invertir más, se requiere invertir mejor.

Unidos como uno podemos lograr la prosperidad para todos. Es el gran reto de nuestra generación.



[1] Alto Consejero Presidencial para la Prosperidad Social

domingo, 9 de mayo de 2010

Colombia Verde

Colombia Verde

“La biodiversidad es a Colombia lo que el petróleo es a Arabia Saudita.”

Edward Wilson

Colombia el país mas biodiverso del mundo por kilómetro cuadrado. La biodiversidad se refiere a la variedad de formas de vida de un ecosistema. Generalmente, el término se utiliza para determinar la salud de los sistemas biológicos. En esto, somos campeones mundiales.

Desde que los seres humanos aparecimos en La Tierra, esta ha experimentado una reducción de su diversidad biológica. La evidencia científica revela un notorio deterioro ambiental que pone en riesgo la sostenibilidad de muchas especies, incluyendo la humana.

Una de los mayores causas ha sido el crecimiento demográfico. Hace 100 años 2,000 millones de personas habitaban la Tierra, hoy la habitan 6,500 millones. Para poder alimentar a una población cada día mayor hemos eliminado bosques naturales y le hemos dado más espacio a la agricultura, a la minería, a los automóviles, a las industrias contaminantes y a las ciudades.

A mediados del siglo anterior consumíamos anualmente la mitad de la producción biológica la Tierra, pero hoy consumimos anualmente 45% más de lo que el planeta produce. Esto quiere decir que hemos empezado a erosionar nuestro capital biológico. Se estima que en el año 2030 estaremos consumiendo la producción biológica de dos planetas. De continuar esta tendencia, antes de final de siglo empezarán a escasear el agua y los alimentos; peligrará la sostenibilidad de nuestra especie.

La diversidad biológica es esencial para la vida. Por ejemplo, un porcentaje muy alto de las medicamentos se derivan directa o indirectamente de los componentes naturales que se encuentran en plantas, animales y micro organismos. Además, muchas de las fibras, tinturas, aceites, materiales para la industria, e insumos para la construcción se derivan de los recursos biológicos.

La humanidad también depende de la biodiversidad para su esparcimiento e inspiración. Los grandes pintores, músicos, danzarines, escritores, poetas y otros artistas se han inspirado en la riqueza biológica para realizar sus obras. Por esto, no sorprende que los grupos culturales son generalmente los primeros en protestar cuando se amenaza la vida natural.

Entonces, el reto que tenemos todos los humanos es el de vivir bien dentro de los límites que nos impone el planeta y sin poner en riesgo las generaciones futuras. Es decir, debemos lograr un “desarrollo sostenible”.

Colombia, por su parte, puede convertir su gran riqueza biológica en una fuente de competitividad y desarrollo. Una de las oportunidades está en el ecoturismo que cada día cobra mayor interés en el mundo. También existen grandes oportunidades en biotecnología, biocombustibles y servicios ambientales. Por naturaleza – poseemos el 10% de la biodiversidad del planeta – los Colombianos estamos llamados a ser protagonistas en promover la conservación y el respeto a la vida natural.

El documento programático del candidato presidencial Antanas Mockus dice textualmente “…defenderemos, preservaremos y conservaremos las fuentes de vida, los recursos naturales y la biodiversidad. Promoveremos el desarrollo y el uso de energías limpias, renovables y alternativas; impulsaremos la creación de una cultura ambiental. Generaremos las condiciones para que el desarrollo económico y social sea sostenible para contribuir a la conservación del maravilloso y complejo entramado de la vida.”

En la actualidad, Colombia es percibida como el país del narcotráfico, de la guerrilla, del terrorismo, de la parapolítica, de la violencia y de la corrupción. Con Antanas Mockus y el Partido Verde en el poder tendremos la oportunidad de posicionarnos como el país de la esperanza, del desarrollo responsable, de la legalidad, de la conservación y de la vida.

Nuestro slogan huérfano e inconcluso “Colombia es pasión”, podría pasar a ser “Colombia es pasión por la vida”.