domingo, 20 de noviembre de 2016

Barranquilla: Desigualdad y Violencia


                                                                       

               Estos son algunos de los titulares del Diario El Heraldo en los últimos días: 18 de Noviembre: “Enfrentamiento entre Bandas, una de las Hipótesis de Balacera en El Ferry,” 15 de Noviembre: “Asesinan de Seis Tiros a un Prestamista en Delicias,” 14 de Noviembre: “En Rebolo Matan a una Joven por Evitar Ataque a Bala Contra su Novio,” 12 de Noviembre: “Asesinan a un Hombre Dentro de un Taller Mecánico en Las Torres,” 12 de Noviembre: “Muere un Albañil por un Disparo en una Pierna,” 25 de Octubre: “Blanca Luz fue Golpeada, Arrastrada y Electrocutada,” 23 de Octubre: “Un Muerto y Un Herido Deja Tiroteo en La Luz,” 20 de Octubre: “Asesinan a Mototaxista en el Barrio Carlos Meisel,” 14 de Octubre: “Matan a Tiros a Un Reciclador en Barrio Las Nieves,” 13 de Octubre: “Asesinan a Surtidor de Alimentos en San Felipe.”

               En el 2015, Barranquilla tuvo un aumento del 22% en número de homicidios sobre el año inmediatamente anterior. Increíblemente, la Ciudad tiene hoy una tasa de asesinatos mayor que Bogotá y Medellín. Es incomprensible por la realidad histórica de estas dos capitales, y por la imagen que en algún momento tuvo Barranquilla de ciudad alegre, pacífica y tolerante, características de ciudades del Caribe.

               Es hora de reconocerlo: las cifras son tan demoledoras como depresivas. La tasa de homicidios de Barranquilla es de 35 por cada 100 mil habitantes. Esto la ubica entre las 40 ciudades más violentas del planeta.

Más allá de las cifras, lo importante es entender las causas y trabajar con eficacia en las soluciones. ¿Cuáles son las causas de esta aterradora situación? ¿Qué se debe hacer al respecto?

Estudios recientes sugieren una fuerte relación entre desigualdad y violencia. En aquellas ciudades donde más familias han quedado rezagadas o excluidas, y donde los ricos se han apartado más del promedio de ingresos, se presentan más homicidios, atracos, violaciones, y otros crímenes. [1] Nos corresponde preguntarnos: ¿Porqué? ¿Qué ocurre al interior de las personas que las hace más violentas cuando la distribución de ingresos es más desigual?

               El siquiatra James Gilligan del Centro de Estudios Sobre Violencia de la Universidad de Harvard sostiene que los actos violentos tienen origen en sentimientos de vergüenza y humillación. La mayoría de los actos violentos son perpetrados por hombres entre los 17 años y 27 años. Las mujeres, por su parte, presentan tasas de homicidios mucho más bajas que los hombres. Por lo general, las mujeres no pretenden cambiar para agradar a los demás, son más auténticas.

Los hombres se tornan violentos cuando no alcanzan el status o posición social deseada. Pierden lo más preciado, dignidad y honra. También se sabe que los jóvenes que crecen sin padres – desafortunadamente, es el caso de cientos de miles de familias encabezadas por madres solteras en Barranquilla –, están predispuestos a comportamientos hipermasculinos, donde la importancia del status cobra aún mayor fuerza.

               La intimidación, el maltrato, el abuso, el matoneo, la vida precaria y la ausencia de ingresos, despiertan sentimientos de humillación y vergüenza entre los jóvenes. En sociedades desarrolladas el acceso a ciertas cosas como ropa, buena alimentación, servicios de salud, educación y vivienda digna, les permite recobrar algo del status perdido, pero en Barranquilla, muchos no tienen acceso a esta protección social básica.

               Está comprobado científicamente que la violencia está asociada al atropello de la dignidad de los jóvenes. ¿En vez de concentrarnos exclusivamente en dotar la ciudad de costosas cámaras, armas, CAIs y policías para reprimir, no deberíamos también ocuparnos en desarrollar auto estima, confianza y control de emociones de nuestros jóvenes?
              
               El deporte, la música, el arte, el teatro, la danza y la poesía pueden desarrollar habilidades sociales y emocionales como empatía, resolución pacífica de conflictos, asertividad, auto reflexión, pensamiento autónomo y trabajo en equipo. Estas expresiones humanas son herramientas costo eficientes y poderosas que permiten que nuestros jóvenes se sientan útiles, apreciados y ennoblecidos, alejándolos de la violencia y el crimen.

               La policía y la justicia juegan un papel importante en la reducción del crimen. Pero la represión es inefectiva, y hasta contraproducente si no se combina con el desarrollo de habilidades para la vida en los más vulnerables. Es la mejor alternativa que tenemos para empezar el largo camino hacia la convivencia pacífica.

               Mientras tanto, llamar a Barranquilla Capital de Vida, no es sino una gran contradicción.



[1] R. Wilkinson, K Prickett, The Spirit Level. New York: Bloomsbury Press, 2010.

domingo, 16 de octubre de 2016

Voluntad Moral



“El núcleo de la moral es la buena voluntad,
que se distingue del mero cumplimiento de los deberes.”
Leo Strauss



         Las personas que viven en situación de pobreza extrema están atrapadas en una dinámica que solo obedece al imperativo de la subsistencia y de la inmediatez; su existencia se desenvuelve dentro de una trampa de la cual es muy difícil liberarse. Dentro de ella el tiempo no es un aliado, las cosas no tienden a mejorar con los días, y la esperanza de una vida mejor es infinitamente lejana. Para ellos, su situación no es solo crónica, sino que aprisiona también a las generaciones futuras, obligándolas, incluso, antes de su advenimiento, a soportar una condena similar.
Tradicionalmente se ha visto la pobreza desde una perspectiva económica circunscrita dentro de la dimensión de ingreso monetario. No debe sorprender, es así como sistemáticamente e históricamente la pobreza se ha medido. Durante décadas el Banco Mundial y otras organizaciones multilaterales han establecido umbrales para medir y comparar la incidencia de la pobreza. Por ejemplo: internacionalmente se ha determinado que pobres extremos son todas aquellas personas con ingreso promedio diario por debajo de US$1,25.
Sin embargo, la pobreza extrema no tiene causa única. Su razón de ser no obedece sólo a bajos ingresos. Tampoco obedece exclusivamente a falta de agua potable, vivienda o educación. Algunas de sus causas tienen orígenes culturales, y muchas veces costumbres ancestrales.
Desafortunadamente, las soluciones de los gobiernos, empresas privadas y organizaciones de la sociedad civil suelen ser unidimensionales, poco articuladas entre sí. Como resultado, millones de ciudadanos siguen privados de servicios básicos y vidas dignas.
 Muchas esperanzas están puestas en los emprendedores sociales quienes entienden la pobreza como un fenómeno multidimensional, y saben que sus causas obedecen a la interrelación de muchos factores. Ellos y ellas buscan soluciones innovadoras a los problemas y reconocen la activa participación comunitaria como elemento clave para el avance social.
Las organizaciones que crean los emprendedores sociales utilizan herramientas del sector privado para adelantar sus objetivos. Por lo general, desarrollan modelos de alto impacto social (o ambiental) y financieramente viables que puedan alcanzar gran escala. Ellas no recurren al asistencialismo tradicional; en vez, utilizan fuerzas del mercado para enfrentar los problemas más difíciles de la humanidad.
Sabemos que el Estado no es capaz de garantizar el goce efectivo de los derechos de los ciudadanos más pobres y que no hay soluciones mágicas para superar la pobreza. También sabemos que el desarrollo requiere coaliciones entre los diferentes actores de la sociedad, una activa participación de los emprendedores sociales, y sistemas o plataformas inter sectoriales efectivos para coordinar los esfuerzos de los diferentes sectores. Estas plataformas deben ser proveídos por los gobiernos regionales y locales, aprovechando el músculo de la política pública.
Lograr un nuevo equilibrio social requiere humildad, reconocimiento de los demás y voluntad para la construcción colectiva. En pocas palabras, se requiere transparencia intelectual y voluntad moral, valores no tan comunes en nuestro medio. Todavía nos falta entender que es más importante impactar que figurar.
Mientras tanto, se alejan las posibilidades de una vida digna y justa para los más desposeídos y excluidos del Caribe Colombiano.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Misión Impacto

            Misión Impacto es un programa-concurso que busca reconocer y apoyar a emprendedores cuyos negocios tienen un impacto muy positivo para la sociedad. El lema del programa producido por RCN TV y Sin Límites Inc. es “abriendo puertas a un mundo mejor.” Para ganar, los concursantes deben pasar duras pruebas de innovación, impacto social (inc. ambiental) y sostenibilidad financiera, antes de entrar por la puerta de Visión Global donde, si convencen a los jurados, pueden ganar  premios en asesorías y dinero, además del reconocimiento nacional.

            Cada día más personas reconocen que el Estado es incapaz de garantizar el goce efectivo de los derechos de todos  los ciudadanos en materia de servicios básicos como saneamiento básico, educación, salud, vivienda, empleo. Por esto, debe irrumpir una nueva vía que, sin reemplazar la responsabilidad del Estado, ayude a solucionar los problemas sociales y ambientales más apremiantes. Son empresas cuyos líderes encuentran soluciones de mercado innovadoras para mejorar la vida de la gente. Estos nuevos emprendedores pueden originarse en el gobierno, en el sector privado o en la sociedad civil. Lo que los distingue es que, a través de soluciones creativas, están comprometidos a resolver los problemas que más nos apremian.

            Estos emprendedores suelen ser perseverantes, entusiastas, muy enfocados en la solución de un problema, obsesionados en desarrollar modelos de negocios sostenibles y replicables. Para ellos, la creación de valor social (y/o ambiental) es tan importante como el valor económico. Como buenos emprendedores, toman riesgos y se distinguen por su audacia, determinación y pasión por el cambio. Ellos representan un gran movimiento mundial –  muy diferente a responsabilidad social o a la caridad tradicional – que tiene varias versiones: Capitalismo Consciente, Valor Compartido, Emprendimiento Social, Filantrocapitalismo, o Inversión de Impacto, todas parten de una misma idea: negocios que solucionan problemas humanos.

            Por fortuna, en Colombia tenemos empresarios muy creativos que han creado negocios verdaderamente transformadores. Uno de esos es Bioestibas, empresa que produce estibas a partir del desecho de hortensias y excedentes agrícolas, ayudando así a preservar nuestros bosques. Otra empresa innovadora es Biko, que desarrolló una aplicación tecnológica por medio de la cual, por cada kilómetro pedaleado en bicicleta el cliente obtiene una moneda virtual – biko – con la que puede obtener grandes descuentos, beneficios y promociones con los aliados comerciales. Al utilizar la bicicleta como medio de transporte, el ciclista urbano ayuda a mejorar la calidad de vida de la ciudad, para beneficio de todos.

Otro emprendimiento interesante, Distrito Chocolate, es una compañía de tiendas de chocolate gourmet. La empresa está compuesta por más de 58 organizaciones de campesinos que juntos conforman una gran cadena de valor cosechando, transformando y comercializando cacao y sus derivados. Al suprimir intermediarios y obtener precios justos, generan más empleos, estimulan el crecimiento de los cultivos y fomentan microempresas para mujeres campesinas.

La 25 Export es otra iniciativa original que trabaja como un club de fútbol de alto rendimiento brindando formación integral en fútbol y valores a jóvenes vulnerables del Urabá antioqueño. La 25 Export logra ceder a más de tres jóvenes por año a equipos profesionales; cientos más logran mejorar sus vidas gracias al apoyo nutricional y psicológico que reciben, y vía oportunidades en educación y empleo.

Awake, una agencia de viajes para destinos turísticos no tradicionales basados en naturaleza y cultura, también es un emprendimiento con impacto social. Esta empresa ofrece una opción novedosa para viajeros que prefieren descubrir los destinos de forma auténtica. Su impacto se da en los intercambios humanos que exaltan las poblaciones y tradiciones locales, generando oportunidades de desarrollo e ingresos.

El emprendimiento social es una actividad difícil y riesgosa; muchos fracasan en el intento. Aun así, cada día se reconoce más su importancia para que las economías crezcan y las sociedades avancen. Los emprendedores sociales asumen la responsabilidad de dejar al mundo mejor de cómo lo recibieron. Por esto, son la nueva esperanza de la humanidad.


            En Misión Impacto, a partir del 11 de Septiembre, la extraordinaria presentadora Andrea Serna será la encargada de acompañar a cuarenta de los emprendedores más innovadores del país a que abran las puertas a un mundo mejor, no solo para ellos, sino para todo el país.