domingo, 16 de octubre de 2016

Voluntad Moral



El núcleo de la moral es la buena voluntad,
que se distingue del mero cumplimiento de los deberes.”
Leo Strauss



         Las personas que viven en situación de pobreza extrema están atrapadas en una dinámica que solo obedece al imperativo de la subsistencia y de la inmediatez; su existencia se desenvuelve dentro de una trampa de la cual es muy difícil liberarse. Dentro de ella el tiempo no es un aliado, las cosas no tienden a mejorar con los días, y la esperanza de una vida mejor es infinitamente lejana. Para ellos, su situación no es solo crónica, sino que aprisiona también a las generaciones futuras, obligándolas, incluso, antes de su advenimiento, a soportar una condena similar.
Tradicionalmente se ha visto la pobreza desde una perspectiva económica circunscrita dentro de la dimensión de ingreso monetario. No debe sorprender, es así como sistemáticamente e históricamente la pobreza se ha medido. Durante décadas el Banco Mundial y otras organizaciones multilaterales han establecido umbrales para medir y comparar la incidencia de la pobreza. Por ejemplo: internacionalmente se ha determinado que pobres extremos son todas aquellas personas con ingreso promedio diario por debajo de US$1,25.
Sin embargo, la pobreza extrema no tiene causa única. Su razón de ser no obedece sólo a bajos ingresos. Tampoco obedece exclusivamente a falta de agua potable, vivienda o educación. Algunas de sus causas tienen orígenes culturales, y muchas veces costumbres ancestrales.
Desafortunadamente, las soluciones de los gobiernos, empresas privadas y organizaciones de la sociedad civil suelen ser unidimensionales, poco articuladas entre sí. Como resultado, millones de ciudadanos siguen privados de servicios básicos y vidas dignas.
 Muchas esperanzas están puestas en los emprendedores sociales quienes entienden la pobreza como un fenómeno multidimensional, y saben que sus causas obedecen a la interrelación de muchos factores. Ellos y ellas buscan soluciones innovadoras a los problemas y reconocen la activa participación comunitaria como elemento clave para el avance social.
Las organizaciones que crean los emprendedores sociales utilizan herramientas del sector privado para adelantar sus objetivos. Por lo general, desarrollan modelos de alto impacto social (o ambiental) y financieramente viables que puedan alcanzar gran escala. Ellas no recurren al asistencialismo tradicional; en vez, utilizan fuerzas del mercado para enfrentar los problemas más difíciles de la humanidad.
Sabemos que el Estado no es capaz de garantizar el goce efectivo de los derechos de los ciudadanos más pobres y que no hay soluciones mágicas para superar la pobreza. También sabemos que el desarrollo requiere coaliciones entre los diferentes actores de la sociedad, una activa participación de los emprendedores sociales, y sistemas o plataformas inter sectoriales efectivos para coordinar los esfuerzos de los diferentes sectores. Estas plataformas deben ser proveídos por los gobiernos regionales y locales, aprovechando el músculo de la política pública.
Lograr un nuevo equilibrio social requiere humildad, reconocimiento de los demás y voluntad para la construcción colectiva. En pocas palabras, se requiere transparencia intelectual y voluntad moral, valores no tan comunes en nuestro medio. Todavía nos falta entender que es más importante impactar que figurar.
Mientras tanto, se alejan las posibilidades de una vida digna y justa para los más desposeídos y excluidos del Caribe Colombiano.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Misión Impacto

            Misión Impacto es un programa-concurso que busca reconocer y apoyar a emprendedores cuyos negocios tienen un impacto muy positivo para la sociedad. El lema del programa producido por RCN TV y Sin Límites Inc. es “abriendo puertas a un mundo mejor.” Para ganar, los concursantes deben pasar duras pruebas de innovación, impacto social (inc. ambiental) y sostenibilidad financiera, antes de entrar por la puerta de Visión Global donde, si convencen a los jurados, pueden ganar  premios en asesorías y dinero, además del reconocimiento nacional.

            Cada día más personas reconocen que el Estado es incapaz de garantizar el goce efectivo de los derechos de todos  los ciudadanos en materia de servicios básicos como saneamiento básico, educación, salud, vivienda, empleo. Por esto, debe irrumpir una nueva vía que, sin reemplazar la responsabilidad del Estado, ayude a solucionar los problemas sociales y ambientales más apremiantes. Son empresas cuyos líderes encuentran soluciones de mercado innovadoras para mejorar la vida de la gente. Estos nuevos emprendedores pueden originarse en el gobierno, en el sector privado o en la sociedad civil. Lo que los distingue es que, a través de soluciones creativas, están comprometidos a resolver los problemas que más nos apremian.

            Estos emprendedores suelen ser perseverantes, entusiastas, muy enfocados en la solución de un problema, obsesionados en desarrollar modelos de negocios sostenibles y replicables. Para ellos, la creación de valor social (y/o ambiental) es tan importante como el valor económico. Como buenos emprendedores, toman riesgos y se distinguen por su audacia, determinación y pasión por el cambio. Ellos representan un gran movimiento mundial –  muy diferente a responsabilidad social o a la caridad tradicional – que tiene varias versiones: Capitalismo Consciente, Valor Compartido, Emprendimiento Social, Filantrocapitalismo, o Inversión de Impacto, todas parten de una misma idea: negocios que solucionan problemas humanos.

            Por fortuna, en Colombia tenemos empresarios muy creativos que han creado negocios verdaderamente transformadores. Uno de esos es Bioestibas, empresa que produce estibas a partir del desecho de hortensias y excedentes agrícolas, ayudando así a preservar nuestros bosques. Otra empresa innovadora es Biko, que desarrolló una aplicación tecnológica por medio de la cual, por cada kilómetro pedaleado en bicicleta el cliente obtiene una moneda virtual – biko – con la que puede obtener grandes descuentos, beneficios y promociones con los aliados comerciales. Al utilizar la bicicleta como medio de transporte, el ciclista urbano ayuda a mejorar la calidad de vida de la ciudad, para beneficio de todos.

Otro emprendimiento interesante, Distrito Chocolate, es una compañía de tiendas de chocolate gourmet. La empresa está compuesta por más de 58 organizaciones de campesinos que juntos conforman una gran cadena de valor cosechando, transformando y comercializando cacao y sus derivados. Al suprimir intermediarios y obtener precios justos, generan más empleos, estimulan el crecimiento de los cultivos y fomentan microempresas para mujeres campesinas.

La 25 Export es otra iniciativa original que trabaja como un club de fútbol de alto rendimiento brindando formación integral en fútbol y valores a jóvenes vulnerables del Urabá antioqueño. La 25 Export logra ceder a más de tres jóvenes por año a equipos profesionales; cientos más logran mejorar sus vidas gracias al apoyo nutricional y psicológico que reciben, y vía oportunidades en educación y empleo.

Awake, una agencia de viajes para destinos turísticos no tradicionales basados en naturaleza y cultura, también es un emprendimiento con impacto social. Esta empresa ofrece una opción novedosa para viajeros que prefieren descubrir los destinos de forma auténtica. Su impacto se da en los intercambios humanos que exaltan las poblaciones y tradiciones locales, generando oportunidades de desarrollo e ingresos.

El emprendimiento social es una actividad difícil y riesgosa; muchos fracasan en el intento. Aun así, cada día se reconoce más su importancia para que las economías crezcan y las sociedades avancen. Los emprendedores sociales asumen la responsabilidad de dejar al mundo mejor de cómo lo recibieron. Por esto, son la nueva esperanza de la humanidad.


            En Misión Impacto, a partir del 11 de Septiembre, la extraordinaria presentadora Andrea Serna será la encargada de acompañar a cuarenta de los emprendedores más innovadores del país a que abran las puertas a un mundo mejor, no solo para ellos, sino para todo el país.

sábado, 13 de agosto de 2016

El Gran Escape


“No es posible desarrollar un país desde afuera.”[1]
A. Deaton

                        El Gran Escape del Profesor Angus Deaton, Premio Nobel de Economía 2015, es uno  de los libros más interesantes y controversiales recientemente publicados por economistas de desarrollo. En su libro Deaton describe cómo en los últimos 250 años se han reducido muy significativamente la pobreza y la mortalidad infantil. Los niveles de vida han mejorado, enfermedades se han superado, los años de vida se han duplicado, las libertades económicas y políticas se han extendido, y la ciencia ha traído avances inconcebibles dos siglos atrás.

                        Desafortunadamente, en esta gran fuga cientos de millones de personas han quedado atrás y el mundo registra niveles de desigualdad nunca antes vistos. Por ejemplo, una niña que nace en E.E.U.U. puede aspirar a una vida de 80 años, pero si nace en Sierra Leone o República Democrática del Congo, su esperanza vida es de solo 40 años. La mayor divergencia ha estado entre países, pero también existen grandes brechas entre ciudadanos de un mismo país. A los Colombianos esto no nos sorprende, somos un país de extraordinarias diferencias regionales. El PIB per cápita del Departamento de Santander, por ejemplo, es cinco veces mayor al de Chocó.

                        Deaton le hace una crítica al PIB[2], uno de los indicadores económicos de preferencia. Según el Nobel, para medir el crecimiento económico son más confiables las encuestas en los hogares. Al hacer el ejercicio en la India, Deaton observó grandes discrepancias entre las cuentas nacionales del PIB y las investigaciones realizadas sobre consumo de los hogares. Además, Deaton explica que el crecimiento económico no es un fin en sí mismo y debemos considerar valores intangibles como felicidad y bienestar en las mediciones de progreso. Con una mirada integral, el Nobel nos ayuda a entender el crecimiento económico y su confusa relación con la desigualdad.

                        Deaton también señala las imperfecciones en las mediciones de pobreza, y escribe sarcásticamente, “la reducción de pobreza es más fácil por medios estadísticos.”[3] El Profesor Deaton tiene razón, las líneas de pobreza son imperfectas. Realmente, es muy difícil comparar pobreza entre regiones y países con monedas, costumbres, valores, culturas y comportamientos tan diferentes. Deaton continúa, “la verdad es que tenemos poca idea de lo que estamos haciendo, y es un error que cosas importantes dependan de estos números.”[4] En Colombia sabemos lo delicado que son las líneas de corte del SISBEN[5]; distorsiones en la información de las encuestas y errores de focalización pueden afectar las vidas de millones de personas.

                        Pero la parte más controversial del libro de Deaton es la muy fuerte crítica que le hace a la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD), es decir, a la transferencia de dinero de los países ricos a los pobres vía cooperación multi lateral o bilateral. Para él, la AOD, lejos de ser la solución, es un obstáculo al desarrollo. Según Deaton, “si la pobreza es el resultado de malas instituciones y gobiernos corruptos, darle dinero a los gobiernos es perpetuar y prolongar la pobreza.”[6] Deaton insiste que la AOD menoscaba la democracia y nos recuerda que casi la mitad de la ayuda internacional va a países con regímenes autocráticos. El filántropo Bill Gates ha salido a defender la ayuda a los pobres argumentando que lo mejor que pueden hacer los países ricos es invertir en la salud y el desarrollo agrícola de los países más pobres.

                        Aunque hay argumentos respetables a favor y en contra de la cooperación internacional, lo que pocos hoy en día objetan es la idea de que es imposible desarrollar un país desde afuera.  Me atrevo a ir un paso más allá y proponer que tampoco es posible desarrollar una comunidad desde afuera. Si el sector privado no genera todas las oportunidades que se requieren, el Estado es insuficiente para atender las necesidades básicas, el crecimiento económico suele aumentar las brechas y la AOD no funciona, entonces debemos encontrar nuevas soluciones. Desafortunadamente, en su afamado libro, Deaton dedica pocas páginas a propuestas concretas.

                        Cada día me convenzo más que es necesario devolverle la responsabilidad del desarrollo a la gente, entregarles las herramientas para que construyan su propio futuro conforme a sus gustos, deseos y necesidades. Esto es algo que bien saben los emprendedores sociales, aquellas mujeres y hombres que trabajando con sus comunidades e impulsando ideas innovadoras son capaces de encontrar soluciones escalables y sostenibles a las problemáticas humanas. Es la nueva esperanza.


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                        El Profesor Angus Deaton estará en Colombia el 1ero de Septiembre para participar en el Foro Crecimiento y Equidad invitado por el Instituto de Ciencia Política de la Fundación Hernán Echavarría Olózaga. Ante los inmensos retos de inclusión y reconciliación que tenemos frente a nosotros en Colombia, esta es una buena noticia. El momento es oportuno para su inspiración, sus conocimientos y, porqué no, sus recomendaciones.



[1] Deaton, Angus, 2013, The Great Escape, Princeton University Press p. 303.
[2] Producto Interno Bruto
[3] Deaton, Angus, 2013, The Great Escape, Princeton University Press p. 255.
[4] Deaton, Angus, 2013, The Great Escape, Princeton University Press p. 255.
[5] Sistema de Medición de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales de Colombia
[6] [6] Deaton, Angus, 2013, The Great Escape, Princeton University Press p. 274