domingo, 4 de septiembre de 2016

Misión Impacto

            Misión Impacto es un programa-concurso que busca reconocer y apoyar a emprendedores cuyos negocios tienen un impacto muy positivo para la sociedad. El lema del programa producido por RCN TV y Sin Límites Inc. es “abriendo puertas a un mundo mejor.” Para ganar, los concursantes deben pasar duras pruebas de innovación, impacto social (inc. ambiental) y sostenibilidad financiera, antes de entrar por la puerta de Visión Global donde, si convencen a los jurados, pueden ganar  premios en asesorías y dinero, además del reconocimiento nacional.

            Cada día más personas reconocen que el Estado es incapaz de garantizar el goce efectivo de los derechos de todos  los ciudadanos en materia de servicios básicos como saneamiento básico, educación, salud, vivienda, empleo. Por esto, debe irrumpir una nueva vía que, sin reemplazar la responsabilidad del Estado, ayude a solucionar los problemas sociales y ambientales más apremiantes. Son empresas cuyos líderes encuentran soluciones de mercado innovadoras para mejorar la vida de la gente. Estos nuevos emprendedores pueden originarse en el gobierno, en el sector privado o en la sociedad civil. Lo que los distingue es que, a través de soluciones creativas, están comprometidos a resolver los problemas que más nos apremian.

            Estos emprendedores suelen ser perseverantes, entusiastas, muy enfocados en la solución de un problema, obsesionados en desarrollar modelos de negocios sostenibles y replicables. Para ellos, la creación de valor social (y/o ambiental) es tan importante como el valor económico. Como buenos emprendedores, toman riesgos y se distinguen por su audacia, determinación y pasión por el cambio. Ellos representan un gran movimiento mundial –  muy diferente a responsabilidad social o a la caridad tradicional – que tiene varias versiones: Capitalismo Consciente, Valor Compartido, Emprendimiento Social, Filantrocapitalismo, o Inversión de Impacto, todas parten de una misma idea: negocios que solucionan problemas humanos.

            Por fortuna, en Colombia tenemos empresarios muy creativos que han creado negocios verdaderamente transformadores. Uno de esos es Bioestibas, empresa que produce estibas a partir del desecho de hortensias y excedentes agrícolas, ayudando así a preservar nuestros bosques. Otra empresa innovadora es Biko, que desarrolló una aplicación tecnológica por medio de la cual, por cada kilómetro pedaleado en bicicleta el cliente obtiene una moneda virtual – biko – con la que puede obtener grandes descuentos, beneficios y promociones con los aliados comerciales. Al utilizar la bicicleta como medio de transporte, el ciclista urbano ayuda a mejorar la calidad de vida de la ciudad, para beneficio de todos.

Otro emprendimiento interesante, Distrito Chocolate, es una compañía de tiendas de chocolate gourmet. La empresa está compuesta por más de 58 organizaciones de campesinos que juntos conforman una gran cadena de valor cosechando, transformando y comercializando cacao y sus derivados. Al suprimir intermediarios y obtener precios justos, generan más empleos, estimulan el crecimiento de los cultivos y fomentan microempresas para mujeres campesinas.

La 25 Export es otra iniciativa original que trabaja como un club de fútbol de alto rendimiento brindando formación integral en fútbol y valores a jóvenes vulnerables del Urabá antioqueño. La 25 Export logra ceder a más de tres jóvenes por año a equipos profesionales; cientos más logran mejorar sus vidas gracias al apoyo nutricional y psicológico que reciben, y vía oportunidades en educación y empleo.

Awake, una agencia de viajes para destinos turísticos no tradicionales basados en naturaleza y cultura, también es un emprendimiento con impacto social. Esta empresa ofrece una opción novedosa para viajeros que prefieren descubrir los destinos de forma auténtica. Su impacto se da en los intercambios humanos que exaltan las poblaciones y tradiciones locales, generando oportunidades de desarrollo e ingresos.

El emprendimiento social es una actividad difícil y riesgosa; muchos fracasan en el intento. Aun así, cada día se reconoce más su importancia para que las economías crezcan y las sociedades avancen. Los emprendedores sociales asumen la responsabilidad de dejar al mundo mejor de cómo lo recibieron. Por esto, son la nueva esperanza de la humanidad.


            En Misión Impacto, a partir del 11 de Septiembre, la extraordinaria presentadora Andrea Serna será la encargada de acompañar a cuarenta de los emprendedores más innovadores del país a que abran las puertas a un mundo mejor, no solo para ellos, sino para todo el país.

sábado, 13 de agosto de 2016

El Gran Escape


“No es posible desarrollar un país desde afuera.”[1]
A. Deaton

                        El Gran Escape del Profesor Angus Deaton, Premio Nobel de Economía 2015, es uno  de los libros más interesantes y controversiales recientemente publicados por economistas de desarrollo. En su libro Deaton describe cómo en los últimos 250 años se han reducido muy significativamente la pobreza y la mortalidad infantil. Los niveles de vida han mejorado, enfermedades se han superado, los años de vida se han duplicado, las libertades económicas y políticas se han extendido, y la ciencia ha traído avances inconcebibles dos siglos atrás.

                        Desafortunadamente, en esta gran fuga cientos de millones de personas han quedado atrás y el mundo registra niveles de desigualdad nunca antes vistos. Por ejemplo, una niña que nace en E.E.U.U. puede aspirar a una vida de 80 años, pero si nace en Sierra Leone o República Democrática del Congo, su esperanza vida es de solo 40 años. La mayor divergencia ha estado entre países, pero también existen grandes brechas entre ciudadanos de un mismo país. A los Colombianos esto no nos sorprende, somos un país de extraordinarias diferencias regionales. El PIB per cápita del Departamento de Santander, por ejemplo, es cinco veces mayor al de Chocó.

                        Deaton le hace una crítica al PIB[2], uno de los indicadores económicos de preferencia. Según el Nobel, para medir el crecimiento económico son más confiables las encuestas en los hogares. Al hacer el ejercicio en la India, Deaton observó grandes discrepancias entre las cuentas nacionales del PIB y las investigaciones realizadas sobre consumo de los hogares. Además, Deaton explica que el crecimiento económico no es un fin en sí mismo y debemos considerar valores intangibles como felicidad y bienestar en las mediciones de progreso. Con una mirada integral, el Nobel nos ayuda a entender el crecimiento económico y su confusa relación con la desigualdad.

                        Deaton también señala las imperfecciones en las mediciones de pobreza, y escribe sarcásticamente, “la reducción de pobreza es más fácil por medios estadísticos.”[3] El Profesor Deaton tiene razón, las líneas de pobreza son imperfectas. Realmente, es muy difícil comparar pobreza entre regiones y países con monedas, costumbres, valores, culturas y comportamientos tan diferentes. Deaton continúa, “la verdad es que tenemos poca idea de lo que estamos haciendo, y es un error que cosas importantes dependan de estos números.”[4] En Colombia sabemos lo delicado que son las líneas de corte del SISBEN[5]; distorsiones en la información de las encuestas y errores de focalización pueden afectar las vidas de millones de personas.

                        Pero la parte más controversial del libro de Deaton es la muy fuerte crítica que le hace a la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD), es decir, a la transferencia de dinero de los países ricos a los pobres vía cooperación multi lateral o bilateral. Para él, la AOD, lejos de ser la solución, es un obstáculo al desarrollo. Según Deaton, “si la pobreza es el resultado de malas instituciones y gobiernos corruptos, darle dinero a los gobiernos es perpetuar y prolongar la pobreza.”[6] Deaton insiste que la AOD menoscaba la democracia y nos recuerda que casi la mitad de la ayuda internacional va a países con regímenes autocráticos. El filántropo Bill Gates ha salido a defender la ayuda a los pobres argumentando que lo mejor que pueden hacer los países ricos es invertir en la salud y el desarrollo agrícola de los países más pobres.

                        Aunque hay argumentos respetables a favor y en contra de la cooperación internacional, lo que pocos hoy en día objetan es la idea de que es imposible desarrollar un país desde afuera.  Me atrevo a ir un paso más allá y proponer que tampoco es posible desarrollar una comunidad desde afuera. Si el sector privado no genera todas las oportunidades que se requieren, el Estado es insuficiente para atender las necesidades básicas, el crecimiento económico suele aumentar las brechas y la AOD no funciona, entonces debemos encontrar nuevas soluciones. Desafortunadamente, en su afamado libro, Deaton dedica pocas páginas a propuestas concretas.

                        Cada día me convenzo más que es necesario devolverle la responsabilidad del desarrollo a la gente, entregarles las herramientas para que construyan su propio futuro conforme a sus gustos, deseos y necesidades. Esto es algo que bien saben los emprendedores sociales, aquellas mujeres y hombres que trabajando con sus comunidades e impulsando ideas innovadoras son capaces de encontrar soluciones escalables y sostenibles a las problemáticas humanas. Es la nueva esperanza.


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                        El Profesor Angus Deaton estará en Colombia el 1ero de Septiembre para participar en el Foro Crecimiento y Equidad invitado por el Instituto de Ciencia Política de la Fundación Hernán Echavarría Olózaga. Ante los inmensos retos de inclusión y reconciliación que tenemos frente a nosotros en Colombia, esta es una buena noticia. El momento es oportuno para su inspiración, sus conocimientos y, porqué no, sus recomendaciones.



[1] Deaton, Angus, 2013, The Great Escape, Princeton University Press p. 303.
[2] Producto Interno Bruto
[3] Deaton, Angus, 2013, The Great Escape, Princeton University Press p. 255.
[4] Deaton, Angus, 2013, The Great Escape, Princeton University Press p. 255.
[5] Sistema de Medición de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales de Colombia
[6] [6] Deaton, Angus, 2013, The Great Escape, Princeton University Press p. 274

domingo, 24 de julio de 2016

El Plebiscito por la Paz


            Estoy de acuerdo con las negociaciones de paz con las FARC. Las razones son sencillas: los conflictos, además de causar gran dolor humano, son un obstáculo para el desarrollo. Dicho de otra manera, la paz es condición necesaria para el desarrollo de los países, por lo cual debemos buscarla decididamente. Siempre.

            Está claro que el Acuerdo con las FARC debe asegurar reparación integral a las víctimas, no repetición, entrega de armas, restitución de derechos y de tierras, y fin de hostilidades y de actividades de narco tráfico de las FARC, entre otras. También es claro que habrá un sistema de justicia transicional para aplicar las penas. Somos conscientes que estas serán reducidas, lo cual es aceptable mientras estén cobijadas dentro del marco del derecho internacional.

            En el plebiscito los Colombianos vamos a decidir si nos gusta o no el Acuerdo. Tenemos que estudiarlo bien porque sería terrible votar NO a un buen Acuerdo, o votar SI a un mal Acuerdo. El Gobierno está dando a conocerlo para que nosotros, los ciudadanos, tomemos la mejor decisión de acuerdo con nuestra conciencia. Irrespectivo a la válida discusión sobe el umbral, el plebiscito es la democracia en acción.

            Al empezar a desmenuzar el Acuerdo, se nos pueden ocurrir algunas preguntas. Por ejemplo, en el caso de drogas ilícitas[1], el Acuerdo con las FARC reza lo siguiente en relación a las obligaciones del Estado Colombiano: “El compromiso del Gobierno Nacional de poner en marcha las políticas y programas de este punto, de intensificar y enfrentar de manera decidida la lucha contra la corrupción en las instituciones causada por el problema de drogas ilícitas, y de liderar un proceso nacional eficaz para romper de manera definitiva cualquier tipo de relación de este flagelo con los diferentes ámbitos de la vida pública.”

            En cuanto a las obligaciones de las FARC el acuerdo dice textualmente: “El compromiso de las FARC-EP de contribuir de manera efectiva, con la mayor determinación y de diferentes formas y mediante acciones prácticas con la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, y en un escenario de fin del conflicto, de poner fin a cualquier relación, que en función de la rebelión y en razón del conflicto se hubiese presentado con este fenómeno.

            Finalmente, el Acuerdo dice: “El Gobierno Nacional y las FARC-EP manifiestan su firme compromiso a la solución definitiva de las drogas ilícitas.” (En este enlace el acuerdo sobre drogas ilícitas: http://pazfarc-ep.org/comunicados/drogas-ilicitas.html )

            A simple vista todo esto está muy bien. Pero, para que las FARC reciban todo el tratamiento especial en materia de justicia y participación política que se les está ofreciendo, un ciudadano cualquiera podría preguntarse lo siguiente: a) cuántos laboratorios de coca tienen las FARC en su poder? b) cuánta tierra cultivada de coca tienen bajo control? c) cuánta cocaína están produciendo? d) cuál es el cronograma de desmonte de laboratorios? e) cuál es el cronograma de erradicación de todos los cultivos que controlan, f) cuanto dinero tienen en su poder que provienen del narcotráfico? g) cuándo van a entregar el dinero? h) quién va a verificar todo esto? i) con qué informes? j) con qué frecuencia? k) cuáles son las consecuencias de incumplimiento? Todas estas preguntas también pueden hacerse sobre los compromisos del Gobierno en cuanto a sustitución de cultivos, trabajo de prevención de consumo, y fortalecimiento policivo y de justicia.

             Lo que hasta el momento no hemos visto en el Acuerdo y sería deseable tener antes de votar el plebiscito son compromisos concretos verificables. Lo que se ha entregado no incluye números, ni resultados específicos. Como en el caso de drogas ilícitas, los compromisos en los diferentes temas son de intención y de política. Es decir, no habría manera objetiva de hacerle seguimiento específico a su cumplimiento.

            Las autoridades han dicho que las respuestas vendrán cuando comience la implementación de los acuerdos. Obviamente, esto será después del plebiscito. En el plebiscito votaremos unos compromisos generales, posiblemente bien intencionados, pero etéreos, un poco vagos, si se quiere. Se corre el riesgo que esta falta de especificidad se convierta en motivo de intranquilidad para algunos electores.



[1] El acuerdo con las FARC sobre sobre drogas ilícitas puede verse en video de dos minutos en el siguiente enlace: https://amp.twimg.com/v/2c6ba616-b458-4044-987e-2d43138b98bd El video se refiere a tres columnas: la primera, reducir los cultivos ilícitos y formalización de campesinos: las segunda, reducir el consumo desde la óptica de salud pública y, la tercerea, fortalecer la persecución de los narco traficantes para encarcelarlos y incautar sus activos. El texto completo del Acuerdo sobre el punto de drogas ilícitas también puede leerse en el siguiente enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=184881