domingo, 19 de febrero de 2017

Seguridad Ciudadana: ¿Represión o Prevención?


“…la criminalidad es el reflejo del tejido social de una ciudad.”

                  Seguridad ciudadana es la ausencia de delitos y agresiones contra las personas de una ciudad y sus bienes. La convivencia, la no violencia, y la utilización pacífica de espacios públicos son valores que se desarrollan mediante un trabajo coordinado del Estado con organizaciones sociales, entidades privadas y población civil. Desafortunadamente, en muchas ciudades colombianas los asesinatos y hurtos son factor de permanente zozobra. Los homicidios y atracos son motivos de preocupación para los mandatarios. Para los ciudadanos significan miedo, sufrimiento, desesperanza y dolor.

                  Aun cuando la inseguridad golpea a todas las clases sociales, son los pobres y vulnerables los más afectados por el flagelo. A diferencia de los ricos, los desposeídos no tienen medios para defenderse. La violencia erosiona el capital social de los más pobres, detiene la movilidad social, y atropella directamente el futuro de niñas, niños y jóvenes vulnerables.

Para combatir la inseguridad, algunos Alcaldes han restringido la circulación de motos con parrillero en las ciudades, instalado sistemas de video vigilancia y aumentado la presencia de policías y ejército en calles y parques. Los políticos prefieren medidas represivas porque satisfacen rápidamente las quejas de los pobladores. Los electores quieren soluciones inmediatas y piden más policías para neutralizar a los criminales. Sin embargo, no siempre entienden que el costo de reprimir es mucho mayor que el costo de prevenir, y que las políticas orientadas exclusivamente a represión y disuasión son inefectivas en el largo plazo.
No se trata de caer en la discusión entre represión y prevención, sino de armonizar los esfuerzos represivos con los preventivos. Los esfuerzos preventivos son más exigentes y trabajosos; ellos demandan conocimientos técnicos e implican rigor metodológico. Generalmente, se empieza por un diagnóstico participativo para entender las causas de la criminalidad. Seguidamente, se construye un plan integral de seguridad ciudadana que defina prioridades y formule estrategias articuladas de prevención. Los planes preventivos más exitosos son diseñados con organizaciones especializadas de la sociedad civil, aquellas que trabajan en las comunidades y conocen las problemáticas de cerca.
Los programas de prevención tienen muchas ventajas: a) promueven la solidaridad, la participación ciudadana, el buen gobierno y las buenas instituciones democráticas, b) permiten la asociación de actores claves como líderes comunitarios, universidades, organizaciones sociales y redes de innovación social, c) ahorran dineros públicos (costo de represión vs. prevención es 6 a 1 en el largo plazo según estudios recientes ONUDC[1]), d) trabajan la resocialización de delincuentes, e) priorizan  servicios sociales a los más vulnerables, y f) desarrollan el empoderamiento comunitario.
Los buenos resultados en seguridad ciudadana se logran cuando hay coherencia entre los programas de prevención y la política social. Aunque algunos se resistan a reconocerlo, la criminalidad es un reflejo del tejido social de una ciudad. Prevención significa atacar las causas estructurales que generan vulnerabilidad, articulando adecuadamente las políticas sociales, económicas y urbanas para generar mayores oportunidades de educación y trabajo para los más excluidos. De lo contrario, ocurre lo que vemos hoy en muchas de nuestras capitales:  dispersión, fragmentación, descoordinación, y por tanto, bajo impacto de las políticas públicas.
La represión solo ataca los síntomas del crimen; la prevención ataca las causas. Infortunadamente, la prevención tiene enemigos, el mayor de ellos es la reticencia de los políticos a invertir en el largo plazo. A ellos hay que explicarles lo que una vez dijo el célebre estadista norteamericano Benjamín Franklin, “una onza de prevención vale más que una libra de cura.”



[1] Oficina de Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito

Empoderando a las Comunidades a través de la Innovación Social


Empoderando a las Comunidades a través de la Innovación Social                                                                                                                                                                             Por: Samuel Azout[1]

“Superar las barreras de acceso requiere desarrollar nuevas formas de actuar, capitalizando las fortalezas de cada sector, es decir, vincular soluciones innovadoras a problemas sociales”
Plan Nacional de Desarrollo - Prosperidad para Todos, 2010-2014
                                                                                                                                                                 
                  A la innovación social suelen darle definiciones complejas. Es preferible definirla de manera simple: “nuevas ideas que funcionan.” No debemos confundir innovación social con mejoramiento continuo; este último es un concepto incremental, mientras la innovación social es disruptiva. También diferenciemos innovación de creatividad e invención, elementos vitales en la generación de nuevas ideas, pero que excluyen el duro trabajo de implementación y difusión, necesario para que las innovaciones sean verdaderamente útiles.
                  La innovación social  en Colombia se está convirtiendo en una importante y ambiciosa alternativa para generar soluciones a las necesidades de la población con mayor vulnerabilidad. Lo interesante y novedoso de esta alternativa es que funciona en una lógica de articulación entre lo público, lo privado, la sociedad civil, la academia, y la comunidad, en un esquema que ha probado ser altamente eficiente.
                  El cambio social depende de alianzas entre “abejas” y “árboles.”  Las abejas son organizaciones pequeñas, individuos o grupos que tienen nuevas ideas, y los árboles son organizaciones grandes, gobiernos, ONGs o filántropos transformadores. Las abejas son ágiles y rápidas, y los árboles tienen el músculo financiero y político necesario para adelantar los proyectos. Se necesitan unos a los otros, el cambio social resulta de alianzas entre ambos.
                  El Centro de Innovación Social – CIS, operado por la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema - ANSPE,  en asocio con 11 “Pioneros,” promueve y desarrolla ambiciosos proyectos de innovación social en Colombia. Los 11 “Pioneros” comprometidos con este proyecto son: Bancolombia, Cerrejón, Bavaria SabMiller, Alpina, Exxon Mobil de Colombia, Almacenes Éxito, Coca Cola, Une Telecomunicaciones, Davivienda, Ecopetrol S.A., y la Agencia de Los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID.
                  Coordinados por Compartamos con Colombia y acompañados por Social Lab de Chile, ANSPE y sus Pioneros han adelantado una convocatoria abierta para encontrar soluciones innovadoras en mejoramiento de vivienda para familias de la Red UNIDOS. Después de identificar en campo las necesidades y preferencias de la comunidad con relación al déficit cualitativo de vivienda, se abordaron los siguientes temas: espacios diferenciados, hacinamiento, pisos de tierra, materiales adecuados de la vivienda, iluminación, ventilación natural y privacidad. Las iniciativas ganadoras recibirán hasta 150 millones de capital semilla por parte de los Pioneros ademas de apoyo para garantizar la sostenibilidad de los proyectos.


                  Otra inicitaiva que adelantó el Centro de Innovación Social fue Ideas para el Cambio. Se trató de una convocatoria de innovación social abierta en alianza con Colciencias y el Banco Interamericano de Desarrollo – BID, a través de la cual se identificaron soluciones innovadoras para atender problemáticas de agua de familias en pobreza extrema en Putumayo, Risaralda y La Guajira. Inicialmente, las comunidades de estas regiones postularon sus necesidades en torno a 3 dimensiones del agua: a) como factor para satisfacer las necesidades básicas, b) como factor de crecimiento económico y social, y c) como factor de riesgo por inundaciones y cambio climático. La comunidad científica postuló 61 propuestas. Los Comités Regionales de Ideas para el Cambio seleccionaron 11 proyectos ganadores, los cuales se implementarán durante el 2013.

                  En la actualidad, CIS adelanta un proyecto de innovación social radical en el corregimiento de San José de Saco, municipio de Juan de Acosta, Atlántico. Este corregimiento cuenta con una población diversa que incluye indígenas y afro descendientes. La población se encuentra desarticulada de la dinámica económica de la cabecera del municipio debido a condiciones geográficas y culturales. 84% de la población de Saco vive en situación de pobreza extrema. El proyecto implementa una metodología que permite identificar las necesidades más sentidas, estableciendo un ambiente de cercanía y empatía con la Comunidad.

                  A través de espacios participativos, procesos de facilitación y empoderamiento  comunitario, se establecieron los retos sociales más importantes de San José Saco. El modelo permitió desarrollar procesos de co-creación  (creación conjunta) de soluciones y de reconocimiento de la Comunidad como agente de cambio. El primer resultado del proceso fue una iniciativa de habitabilidad explorando técnicas alternativas de construcción a través de diseño participativo que incluyó los saberes e intereses de la comunidad. Los espacios de diálogo persiguen la generación de capacidades de asociatividad para la gestión de proyectos, un verdadero empoderamiento local.

                  En Saco también se ha fomentado una nueva relación entre la comunidad y su entorno, a través del manejo integral de residuos sólidos. El inadecuado manejo de estos residuos es la principal causa de los problemas de salubridad e incremento del riesgo de inundación por afectación del ecosistema. En el marco de este componente, nace la iniciativa denominada “Parque Saco Recicla,” que tiene como objetivo generar una nueva noción de habitabilidad que transcienda la estructura física de la vivienda, y permita generar una nueva y mejor relación con entorno.

                  Los aprendizajes  capturados en este piloto de innovación social radical serán cruciales para promover, desde lo público, nuevas estrategias hacia el desarrollo de competencias colectivas en las comunidades, e impulsar en ellas su capacidad de auto-gestión. Este enfoque trasciende el asistencialismo, imprime un sello de sostenibilidad socio-ambiental en los territorios, y busca impactar política pública sobre procesos de desarrollo en el país.

                  La intención de CIS / ANSPE es posicionar la innovación social como protagonista central del desarrollo, siempre buscando el respeto de los derechos económicos, sociales y culturales de población tradicionalmente excluida. Se trata de promover soluciones disruptivas, muy diferente a las acciones asistenciales que carecen de autonomía de decisión por parte de las Comunidades. Simplemente, es ayudar a la gente a que se ayude a sí misma. [2]



[1] Director Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema - ANSPE
[2] Los lectores y organizaciones interesadas participar en el desarrollo de la innovación social pueden escribir al CIS / ANSPE  innovacionsocial@anspe.gov.co

domingo, 22 de enero de 2017

El Antidoto de la Violencia


“Desde la lógica de la moralidad, del costo social y de salud pública, no cabe duda que el énfasis de la lucha contra la violencia debe estar en la prevención, no en la represión.”
         En los primeros 20 días del año se presentaron 54 homicidios en el Área Metropolitana de Barranquilla (AMB), 37 de ellos en la capital. La población está atemorizada y no es para menos. De mantenerse el ritmo de homicidios, entraríamos al selecto grupo de las 20 ciudades más violentas del mundo.
         Ante esta realidad, las autoridades han instalado cámaras en las calles para vigilar a los ciudadanos, aumentado los efectivos de policías, impuesto toque de queda para menores de edad en horas nocturnas, prohibido parrilleros en motos después de 10.00 p.m., y limitado horario de venta de licor hasta las 2.00 a.m. Adicionalmente, nuestros líderes han planteado ampliación de las cárceles actuales para reducir el aberrante hacinamiento y la construcción de nuevos centros de reclusión para encerrar a más delincuentes. No hay duda, los políticos están trabajando para reestablecer el orden y la seguridad.
A los ciudadanos nos corresponde preguntarnos si estas medidas son adecuadas y suficientes para enfrentar el crimen. Para responder esta pregunta, primero necesitamos saber cuáles son las causas de la violencia. Investigaciones de la OMS[1] revelan que las siete principales causas son: baja auto estima, consumo de alcohol y drogas, excesivo sentido de posesión, presiones sociales, baja capacidad de comunicación, daño al ego, y retaliación. Desde esta perspectiva, las soluciones propuestas por las autoridades no parecen estar debidamente alineadas con las causas.
El Estado tiene la obligación de proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos, y las medidas de control y vigilancia son necesarias, pero llama la atención el poco interés en atacar las causas del flagelo. Es decir, si queremos reducir los altos niveles de violencia, debemos necesariamente trabajar en sus causas. Es lo que recomiendan los estudios desarrollados por la OMS.
Desde la lógica de la moralidad, del costo social y de salud pública, no cabe duda que el énfasis de la lucha contra la violencia debe estar en la prevención, no en la represión. Es esencial que nuestras niñas y niños, en especial los más vulnerables, desarrollen lo que se conoce como Habilidades Para la Vida (HPLV), para atacar la fuente misma de la violencia. Las HPLV propuestas por OMS son: auto conocimiento, empatía, manejo de emociones, comunicación asertiva, toma de decisiones, manejo de conflictos, pensamiento creativo, pensamiento crítico, resiliencia y manejo de tensiones. La educación básica se concentra en enseñar matemáticas, ciencias y lenguaje, y en el desempeño en las pruebas SABER. Sin embargo, son las habilidades sociales y emocionales las que permiten prevenir fenómenos a los cuáles están expuestos nuestros niñas, niños y jóvenes todos los días, tales como la pandilla, la prostitución, el micro tráfico, el maltrato, el embarazo adolescente, y otros fenómenos.
El desarrollo de HPLV se da de diferentes maneras, generalmente la innovación social juega un papel importante. Una manera es a través del deporte. Estas habilidades socio emocionales también se desarrollan a través del baile, la música, el teatro, y demás manifestaciones artísticas. Pero hay que tener en cuenta que la sola práctica de estas actividades no asegura el desarrollo de HLV, deben ir acompañadas por currículos desarrollados técnicamente y mentores debidamente capacitados.
La primera causa de muerte de adolescentes en Colombia es la violencia. Las medidas represivas son fáciles de implementar y pueden traer alivio temporal, pero la verdadera solución radica en educar debidamente a nuestras niñas, niños y adolescentes. Está claro que los tiempos de la política son distintos a los del desarrollo, pero jamás tendremos un Área Metropolitana donde impere la tolerancia y la convivencia pacífica si no le damos a la prevención la importancia que merece.
Las Habilidades Para la Vida son el Antídoto de la Violencia.



[1] Organización Mundial de la Salud