domingo, 3 de junio de 2018

Mi Voto en Segunda Vuelta



            En primera vuelta voté por Sergio Fajardo. Creo que era el mejor candidato para el momento que vive el país. Más de 4.5 millones de electores pensaron lo mismo. Perdimos. Por poquito, pero perdimos.

            En segunda vuelta mi voto será por Iván Duque. Estas son las razones:

       1)    Duque es una persona correcta e íntegra. También es sencillo, afable, cercano. Conozco personalmente a Duque desde mucho antes que se postulara al Senado de la República. Su calidad humana me genera confianza.
   
       2)    Duque reconoce que los altos niveles de desigualdad y el enorme déficit social son los problemas centrales del país. Conocí su trabajo en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Allá Duque estuvo expuesto a las experiencias y conocimientos muy relevantes para los retos de Colombia. Creo que su mensaje de equidad es sincero. Me gusta el énfasis de su programa en el desarrollo de espacios públicos para la recreación y el deporte con fines pedagógicos,[1] la innovación social como vehículo para la generación de empleo formal[2], el incentivo al voluntariado corporativo[3] y la dignificación del trabajo de los profesores.[4]

     3)    Duque puede unir al país. No tiene enemigos, no genera mayor resistencia. Inició hace relativamente poco su carrera política. Sin revanchas ni caprichos, con un liderazgo práctico e incluyente y un equipo de profesionales diverso y competente, Duque podría hacer un buen gobierno.

     4)    Duque tiene suficiente carácter para gobernar con independencia. Uribe será importante en el Congreso, pero será Duque, no Uribe, quien tome las decisiones de gobierno.

     5)    Duque escucha y tiene convicción democrática. Aunque lo acompañan algunas personas con doctrinas y reputación que intranquilizan, Duque pondera muy bien las diferentes opiniones y es temperado en sus posiciones.

       El hecho de tener a Martha Lucía Ramírez como Vicepresidente, una mujer inteligente, diáfana y capaz, me genera tranquilidad. Martha Lucía tiene gran experiencia como ejecutiva y diplomática, y aportaría mucho en diversos campos: relaciones internacionales, economía, seguridad, entre otros. Si por alguna razón llegara a faltar el Presidente, tendríamos una persona totalmente preparada a ocupar la máxima responsabilidad del Gobierno. Martha Lucía es un gran referente de ética y valores.

      Tengo diferencias con posiciones de Duque sobre el matrimonio y la adopción de parejas del mismo sexo, y el enfoque de la guerra contra las drogas, pero encuentro más coincidencias que discrepancias con el candidato.

      De ganar las elecciones, confío que la pareja Duque – Ramírez escuchará el clamor de millones de colombianos que desean un cambio, no solo en las costumbres políticas, sino en la gestión de gobierno, la cual debe estar dirigida a mejorar las condiciones y oportunidades de vida de los pobres y vulnerables, quienes representan el 70% de la población colombiana. Recomendable también considerar algunas ideas de Gustavo Petro, que buscan, entre otras, sustituir la dependencia del petróleo y el carbón, y la promoción de una oferta exportadora sólida.[5] La propuesta de Petro coloca las niñas, niños y adolescentes en el centro de la política pública,[6] lo cual me parece fundamental.

      Creo que es genuino el compromiso de Duque con la equidad, el emprendimiento y la innovación social. También creo que el candidato sabe muy bien que la E de equidad se escribe con E de educación. La misma E de educación de Sergio Fajardo.





[1] https://www.ivanduque.com/propuestas/3/127/educacion/impulsaremos-al-deporte-comunitario-con-oferta-de-espacios-dignos-para-la-recreacion
[2] https://www.ivanduque.com/propuestas/6/148/empleo/nuestra-principal-meta-social-estara-centrada-en-la-generacion-de-empleos-formales
[3] https://www.ivanduque.com/propuestas/3/98/educacion/incentivaremos-al-voluntariado-corporativo-y-otras-formas-de-donacion-de-tiempo-a-causas--sociales-y-humanitarias
[4] https://www.ivanduque.com/propuestas/3/55/educacion/nuestros-profesores-seran-los-profesionales-de-mas-alto-nivel
[5] https://petro.com.co/programa-pilares-politica-economica/
[6] https://petro.com.co/programa-pais-diverso/

lunes, 14 de mayo de 2018

El Fútbol y la Innovación Social

“Cosas realmente maravillosas ocurren cuando
se unen el fútbol y la innovación social.”

                                                                                                          
            Una innovación social es simplemente “una idea nueva que funciona.” No debemos confundir la innovación social con mejoramiento continuo. Este último es un concepto incremental, mientras la innovación social es transformativa. También es importante diferenciar innovación de invención. La inventiva es importante para generar nuevas ideas, pero muchas fallan en la etapa de implementación.

            El cambio social depende de alianzas entre “abejas” y “árboles.”  Las abejas son organizaciones pequeñas, individuos o grupos que tienen nuevas ideas que funcionan, y los árboles son organizaciones grandes, gobiernos, ONG’s o filántropos. Las abejas son ágiles y rápidas, y los árboles tienen el músculo financiero y político necesario para adelantar los proyectos. Se necesitan unos a los otros, el cambio social resulta de alianzas entre ambos.

            Con el propósito de juntar a las abejas con los árboles y promover el fútbol como vehículo de innovación social, el 17 de mayo en Medellín se realizará Foro Fútbol e Innovación Social. Este Foro es organizado por  la empresa social Futbol con Corazón con el patrocinio de gobierno local a través de INDER[1] y Ruta N[2] y el apoyo de un grupo de empresas privadas. Será una jornada académica para compartir experiencias exitosas y socializar modelos innovadores. También habrá una sesión de demostraciones prácticas en territorio.

            Los conferencistas del Foro son personas destacadas en el mundo del emprendimiento y la innovación social como Alejandro Franco, Director de Ruta N, Tom Pritchon, Director de la Fundación Manchester City Football Club de Inglaterra, Víctor Gutiérrez, Director de Fútbol Más de Chile y Manoel Silva, Director de Love.Futbol de Brasil. También participarán Ani Arizabaleta, Directora Ejecutiva de la Red Colombiana de Futbol, Desarrollo y Paz, y el empresario y humanista Carlos Raúl Yepes, quien moderará un panel con dirigentes del sector privado.

            Se sabe que el futbol con contenido formativo puede ayudar en la integración de personas económica y socialmente excluidas. Cuando se juega en espacios seguros, el futbol permite construir relaciones positivas, desarrollar confianza y auto estima. El futbol ayuda a que las mujeres interactúen fuera de sus hogares y las empodera como constructoras de convivencia.

            En Colombia, el fútbol puede apoyar la desmovilización, el desarme, la protección frente a minas anti personales, y la reintegración de excombatientes. El futbol puede pacificar a individuos con tendencias a violencia, y devolverles un sentido de seguridad y normalidad a las comunidades que han sufrido la guerra.

            Cosas realmente maravillosas ocurren cuando se unen el fútbol y la innovación social. El impacto de la innovación social trasciende el asistencialismo, imprime un sello de sostenibilidad socio-ambiental en los territorios, e influye en las políticas públicas. En diferentes lugares del mundo existen modelos de participación efectiva basados en el futbol que han logrado impactar positivamente a comunidades enteras. Veremos algunas de estas extraordinarias innovaciones las en Medellín el próximo jueves 17 en el Foro Fútbol e Innovación Social.

            Será una jornada memorable.
 
[1] Instituto de Recreación y Deportes de Medellín
[2] El Centro de Innovación y Negocios de Medellín

martes, 20 de marzo de 2018

¿Trade-off entre Impacto Social e Impacto Económico?

Una pregunta se ha discutido mucho en la última década en el mundo del desarrollo: ¿Existe un verdadero trade off entre las ganancias económicas e impacto social? ¿Son estos conceptos mutuamente excluyentes? Y si lo fueran, hasta qué punto. La respuesta es: depende. En algunos casos hay una fuerte correlación entre ganancias económicas e impacto social. En otras, puede haber gran impacto social con modesta rentabilidad, o viceversa.

En discusiones sobre los diferentes modelos de organizaciones con impacto social los inversionistas más sofisticados se inclinan cada vez más hacia empresas sociales, es decir, organizaciones que cumplan tres requisitos fundamentales: a) que sean financieramente viables, o auto sostenibles, b) que tengan impacto social/ambiental probado científicamente, c) que tengan un modelo escalable, es decir,replicable. Cuando el concepto de “empresas sociales” empezó a tomar fuerza, poco importaba si estas organizaciones eran con, o sin ánimo de lucro. Sin embargo, recientemente, ha tomado mayor fuerza entre inversionistas sociales la idea de que las empresas sociales no solo deben ser auto sostenibles, sino rentables.  

De acuerdo al análisis de Stanford Social Innovation Review (SSIR), existen organizaciones en diferentes etapas de su desarrollo hacia la auto sostenibilidad. La firma de inversiones filantrópicas Omidyar Network, decidió introducir un nuevo concepto en las evaluaciones de sus inversiones de impacto. Para valorar con mayor objetividad las inversiones en aquellas empresas sociales que aún no han tenido rentabilidad económica, Omidyar introdujo la idea de “impacto de mercado.”

En un principio Omidyar solo invertía en empresas sociales con rentabilidad ajustadas al mercado, pero luego descubrió que invertir en empresas sociales que ganan poco o nada, pero que están desarrollando mercados, termina siendo muchas veces una gran alternativa. Es decir, los impactos sociales que se generan a nivel de mercado pueden superan los impactos de empresas a nivel individual.

De acuerdo al estudio de Omidyar una inversión social puede impactar el mercado de tres maneras: 

a) apoyando a pioneros – muchos mercados rurales y pequeños tardan tiempo en desarrollarse. Los pioneros requieren tiempo para darle viabilidad a su modelo. Al apoyarlos se valida una buena idea que luego puede ser replicada por múltiples empresas. Un ejemplo de esto es d.light, una empresa social que provee lámparas solares en África. Tomó algunos años en desarrollarse, y hoy ya existe un ecosistema de empresas rentables en este mercado.
b) proveyendo infraestructura – algunos mercados no se desarrollan porque ninguna empresa independientemente puede financiar la infraestructura por sí sola. En el caso de micro finanzas, Omidyar ayudó a desarrollar una empresa social de capacitación y protección de riesgos que ayudó a crecer el sector.
c) influenciando políticas – muchos gobiernos en África se han aliado con empresas sociales para proveer servicios básicos como educación y salud, con excelentes resultados. Con la adecuada introducción de buenas políticas públicas los mercados en la base de la pirámidepueden generar impacto a gran escala.


Entender esta realidad le ha permitido a Omidyar, Acumen, Shell Foundation y a otros grandes inversionistas en el mundo del capital social privado, determinar cuándo se justifica invertir con rendimientos debajo del mercado, o e inclusive sin retornos financieros. Omidyar ha podido interpretar el trade off entre rendimiento social y económico sin perder el rigor acostumbrado en el análisis. Esencialmente, en sus inversiones sacrifica retorno económico si existe un caso convincente de expansión de mercado. Inversiones que no tienen retorno económico alguno, deben probar impacto social muy alto.

No debemos dejar de discutir estos temas porque la filantropía moderna y el desarrollo social trabajan en esta dirección, en dirección del emprendimiento social.

Cada día somos más los que creemos que en el futuro todas las empresas serán sociales.

lunes, 12 de febrero de 2018

A Cambiar el Chip


“El problema no está en las nuevas ideas,
sino en las viejas que se ramifican por todos
los rincones de nuestro cerebro.”
J.M. Keynes

            La medición más importante de la salud de una economía es el crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB)[1]. Eso es lo que nos inculcaron por décadas. La curva de Kuznets[2] dominó el pensamiento económico durante la segunda mitad del siglo XX. Por eso, trimestre tras trimestre los gobiernos, el Fondo Monetario, las organizaciones multilaterales, los inversionistas y los analistas esperan con ansiedad el dato de crecimiento del PIB. Cuando este crece, los gobiernos reciben aplausos y cuando cae, los gobiernos reciben críticas.

            La idea de medir el avance de una sociedad en términos de su crecimiento económico siempre ha tenido contradictores en la academia, pero cada vez más personas comunes se preguntan: ¿Crecimiento de qué? ¿Para quién? ¿Qué costos tiene? ¿Quién lo paga? ¿Cuánto es suficiente?

La realidad es que el excesivo énfasis en crecimiento es responsable de la extinción del 50% de los mamíferos, reptiles, aves, anfibios y peces sobre la tierra. La economía sigue ejerciendo presión negativa sobre los bosques naturales, sobre el crecimiento de dióxido de carbono en la atmósfera y sobre los ecosistemas acuáticos. Por su lado, la realidad social solo mejora marginalmente. Hoy en día, una de cada siete personas en el mundo está desnutrida, una de cada seis no tiene acceso a energía eléctrica, una de cada cinco vive con menos de $1.25 dólares al día, y uno de cada 8 jóvenes no puede conseguir empleo. Estos indicadores demuestran lo profundamente desigual e insostenible que es el camino actual al desarrollo[3]. ¿Será el momento de re pensar nuestro modelo económico?

            Es exactamente lo que sugiere Kate Raworth[4], la autora del extraordinario libro Doughnut Economics.  En su libro, la Dra. Raworth propone la colocación de límites dentro de los cuales la economía global debe operar. Estos límites incluyen niveles máximos de contaminación del aire, degradación de la capa de ozono, acidificación de los océanos, y afectación a la biodiversidad, entre otros.

Además de límites máximos de degradación ambiental, la Dra. Raworth establece bases sociales mínimas.  Así como hay un techo ambiental para la utilización de recursos, hay un piso mínimo de privaciones humanas. Son once condiciones mínimas a garantizar para el ser humano incluyendo nutrición, salud, agua, educación, trabajo, habitabilidad, energía y voz política. Entre el piso social y el techo ambiental está el donut, el espacio seguro y justo para la humanidad.

Bajo este marco, el concepto del desarrollo económico cambia radicalmente. De acuerdo a Raworth las políticas públicas deben cambiar para empezar a incluir en sus mediciones los bienes y servicios que se proveen fuera de la economía monetaria, como la economía del cuidado, por ejemplo. La creación de riqueza debe medirse no solo en términos de riqueza financiera, sino humana, social, natural y ambiental. Además, es primordial analizar la distribución de esta riqueza, más que al promedio o a los valores agregados de la misma. Se trata de cambios grandes e importantes en el corazón de la política pública. Es un nuevo paradigma.

No resulta nada fácil introducir estas ideas en Colombia y Latinoamérica, donde tradicionalmente hemos visto el crecimiento de la economía como la solución a todos nuestros problemas. Seguimos sumergidos y polarizados en el estéril debate entre Estado y Mercado, cuando lo que necesitamos es cambiar el chip, es decir, introducir un concepto más mucho amplio del desarrollo que incluya equidad social y sostenibilidad ambiental.

De seguir adictos al crecimiento del PIB como la meta máxima del desarrollo continuaremos destruyendo el irreemplazable planeta y ampliando las brechas sociales.

El libro Doughnut Economics de Kate Raworth nos invita a cambiar el chip y pensar como economistas del siglo XXI.




[1] Es el total de bienes y servicios producidos en un país durante un período de tiempo determinado. 
[2] La curva de Kuznets es una representación gráfica de una hipótesis planteada por Simón Kuznets consistente en que a medida que se van desarrollando los países el ingreso se concentra y la distribución del ingreso empeora. Luego, con el crecimiento económico dicha desigualdad se nivela.
[3] https://www.humansandnature.org/economy-kate-raworth Raworth, Kate, Doughnut Economics, Chelsea Green Publishing, 2017.
[4] [4]Kate Raworth es investigadora en Oxfam en Gran Bretaña enfocada en re pensar el desarrollo económico global, límites planetarios, inequidad social, y nuevas mediciones sobre el desarrollo.