domingo, 9 de julio de 2017

El Próximo Presidente


            En el 2018 los colombianos elegiremos un nuevo Presidente. Ya muchos hemos empezado a preguntarnos: ¿Cuál es la persona más indicada para liderar al país en este momento de su historia? Por el número de pre candidatos, parece haber opciones para todos los gustos.

            Son muchos los retos que debe enfrentar el próximo gobernante de Colombia: bajo crecimiento económico, polarización política, altos niveles de desigualdad y pobreza, bajos niveles de competitividad industrial, atrasos en infraestructura básica, corrupción pública y privada, bajos niveles educativos[1], alto déficit del sistema de salud [2], altas tasas de impuestos, poco espacio fiscal, aumento de áreas cultivadas de coca, incremento del narcotráfico, consolidación de la paz con las FARC, entre otros. Ante tantos desafíos simultáneos, es lógico que existan distintas opiniones sobre cuál debe ser la prioridad del próximo gobierno. Cada uno de nosotros apoyará aquella o aquel candidata(o) que a juicio personal mejor diagnostique la problemática del país y prometa las mejores soluciones.

            En mi opinión, el problema central de Colombia es la desigualdad de ingresos de sus habitantes. Con un coeficiente GINI de 0.535, Colombia se ubica como el décimo país más desigual del mundo, entre 149 países[3]. En Colombia el ingreso del 20% de los hogares más ricos es 25 veces mayor al ingreso del quintil más pobre. En China esta diferencia es de 8 veces, en Tailandia 15, en Qatar 13. La desigualdad es el peor síntoma de una sociedad enferma y la madre de los demás problemas.

            Los países más desiguales suelen tener períodos más cortos y tasas más bajas de crecimiento económico. Estudios del FMI[4] encontraron que el crecimiento económico se daba en mayor grado en países con distribuciones de ingreso menos desiguales. Por supuesto, el FMI reconoce que la calidad de las instituciones y el nivel de intercambio comercial también tienen un efecto importante sobre el crecimiento económico. Sin embargo, los expertos han sido claros al señalar que el impacto de la desigualdad en el crecimiento de los países es mayor de lo que pudiéramos sospechar.

La evidencia también sugiere que altos índices de desigualdad reducen la elasticidad de la reducción de pobreza del crecimiento. En otras palabras, a mayor desigualdad, menor el efecto del crecimiento en reducción de pobreza. Debemos aplicar políticas que por su efecto re distributivo tengan el doble beneficio de reducir pobreza y favorecer el crecimiento económico.

La desigualdad destruye cohesión social, crea tensiones entre clases y perpetúa la disparidad de oportunidades en la población. ¿Cómo podemos justificar que un niño de un hogar de altos ingresos tenga acceso a una mejor educación niño de un hogar pobre? Desde el punto de vista moral, la desigualdad es un fenómeno inaceptable.

            Estudios recientes sugieren una fuerte relación entre desigualdad y violencia. En aquellos lugares donde más familias han quedado rezagadas o excluidas, y/o donde los ricos se han apartado más del promedio de ingresos, se presentan más homicidios, atracos, violaciones, y otros crímenes. [5]  La intimidación, el maltrato, el abuso, el matoneo, la discapacidad, la vida precaria y la ausencia de ingresos, despiertan sentimientos de humillación y vergüenza. En muchos casos el capital social y la confianza generada entre pobladores se convierte en un buen antídoto para la violencia. Sin embargo, este tejido tan importante se lastima cuando las brechas sociales y económicas son grandes.    

Por esto, las acciones del próximo gobierno para frenar corrupción, mejorar la calidad los sistemas de educativo y salud, combatir el narcotráfico, ajustar régimen tributario, atraer mayor inversión, construir una verdadera política industrial, reducir el atraso de infraestructura básica, etc., deben estar enmarcadas dentro del máximo objetivo de reducir las inmensas brechas sociales y económicas.

Los valores democráticos y liberales son muy difíciles de salvaguardar en sociedades con tanta desigualdad. Es decir, de no empezar a corregirse el flagelo, lo que está en riesgo son nuestras libertades políticas, económicas y civiles. Nada menos. Por eso, en las próximas elecciones votaré por aquel candidato o candidata que en su plan de gobierno priorice soluciones concretas para combatir esta penosa realidad.



[1] Atraso frente a los mejores países en cobertura, calidad, número de profesores (y salario), cierre de brechas, accesibilidad a educación superior, garantías a la alimentación escolar, innovación, tecnología.
[2] Déficit presupuestal del sector salud 2017 = $5,5 billones, deuda de hospitales y clínicas supera $7 billones.
[3] https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2172rank.html
[4] Fondo Monetario Internacional
[5] R. Wilkinson, K Prickett, The Spirit Level. New York: Bloomsbury Press, 2010.

domingo, 19 de febrero de 2017

Seguridad Ciudadana: ¿Represión o Prevención?


“…la criminalidad es el reflejo del tejido social de una ciudad.”

                  Seguridad ciudadana es la ausencia de delitos y agresiones contra las personas de una ciudad y sus bienes. La convivencia, la no violencia, y la utilización pacífica de espacios públicos son valores que se desarrollan mediante un trabajo coordinado del Estado con organizaciones sociales, entidades privadas y población civil. Desafortunadamente, en muchas ciudades colombianas los asesinatos y hurtos son factor de permanente zozobra. Los homicidios y atracos son motivos de preocupación para los mandatarios. Para los ciudadanos significan miedo, sufrimiento, desesperanza y dolor.

                  Aun cuando la inseguridad golpea a todas las clases sociales, son los pobres y vulnerables los más afectados por el flagelo. A diferencia de los ricos, los desposeídos no tienen medios para defenderse. La violencia erosiona el capital social de los más pobres, detiene la movilidad social, y atropella directamente el futuro de niñas, niños y jóvenes vulnerables.

Para combatir la inseguridad, algunos Alcaldes han restringido la circulación de motos con parrillero en las ciudades, instalado sistemas de video vigilancia y aumentado la presencia de policías y ejército en calles y parques. Los políticos prefieren medidas represivas porque satisfacen rápidamente las quejas de los pobladores. Los electores quieren soluciones inmediatas y piden más policías para neutralizar a los criminales. Sin embargo, no siempre entienden que el costo de reprimir es mucho mayor que el costo de prevenir, y que las políticas orientadas exclusivamente a represión y disuasión son inefectivas en el largo plazo.
No se trata de caer en la discusión entre represión y prevención, sino de armonizar los esfuerzos represivos con los preventivos. Los esfuerzos preventivos son más exigentes y trabajosos; ellos demandan conocimientos técnicos e implican rigor metodológico. Generalmente, se empieza por un diagnóstico participativo para entender las causas de la criminalidad. Seguidamente, se construye un plan integral de seguridad ciudadana que defina prioridades y formule estrategias articuladas de prevención. Los planes preventivos más exitosos son diseñados con organizaciones especializadas de la sociedad civil, aquellas que trabajan en las comunidades y conocen las problemáticas de cerca.
Los programas de prevención tienen muchas ventajas: a) promueven la solidaridad, la participación ciudadana, el buen gobierno y las buenas instituciones democráticas, b) permiten la asociación de actores claves como líderes comunitarios, universidades, organizaciones sociales y redes de innovación social, c) ahorran dineros públicos (costo de represión vs. prevención es 6 a 1 en el largo plazo según estudios recientes ONUDC[1]), d) trabajan la resocialización de delincuentes, e) priorizan  servicios sociales a los más vulnerables, y f) desarrollan el empoderamiento comunitario.
Los buenos resultados en seguridad ciudadana se logran cuando hay coherencia entre los programas de prevención y la política social. Aunque algunos se resistan a reconocerlo, la criminalidad es un reflejo del tejido social de una ciudad. Prevención significa atacar las causas estructurales que generan vulnerabilidad, articulando adecuadamente las políticas sociales, económicas y urbanas para generar mayores oportunidades de educación y trabajo para los más excluidos. De lo contrario, ocurre lo que vemos hoy en muchas de nuestras capitales:  dispersión, fragmentación, descoordinación, y por tanto, bajo impacto de las políticas públicas.
La represión solo ataca los síntomas del crimen; la prevención ataca las causas. Infortunadamente, la prevención tiene enemigos, el mayor de ellos es la reticencia de los políticos a invertir en el largo plazo. A ellos hay que explicarles lo que una vez dijo el célebre estadista norteamericano Benjamín Franklin, “una onza de prevención vale más que una libra de cura.”



[1] Oficina de Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito

Empoderando a las Comunidades a través de la Innovación Social


Empoderando a las Comunidades a través de la Innovación Social                                                                                                                                                                             Por: Samuel Azout[1]

“Superar las barreras de acceso requiere desarrollar nuevas formas de actuar, capitalizando las fortalezas de cada sector, es decir, vincular soluciones innovadoras a problemas sociales”
Plan Nacional de Desarrollo - Prosperidad para Todos, 2010-2014
                                                                                                                                                                 
                  A la innovación social suelen darle definiciones complejas. Es preferible definirla de manera simple: “nuevas ideas que funcionan.” No debemos confundir innovación social con mejoramiento continuo; este último es un concepto incremental, mientras la innovación social es disruptiva. También diferenciemos innovación de creatividad e invención, elementos vitales en la generación de nuevas ideas, pero que excluyen el duro trabajo de implementación y difusión, necesario para que las innovaciones sean verdaderamente útiles.
                  La innovación social  en Colombia se está convirtiendo en una importante y ambiciosa alternativa para generar soluciones a las necesidades de la población con mayor vulnerabilidad. Lo interesante y novedoso de esta alternativa es que funciona en una lógica de articulación entre lo público, lo privado, la sociedad civil, la academia, y la comunidad, en un esquema que ha probado ser altamente eficiente.
                  El cambio social depende de alianzas entre “abejas” y “árboles.”  Las abejas son organizaciones pequeñas, individuos o grupos que tienen nuevas ideas, y los árboles son organizaciones grandes, gobiernos, ONGs o filántropos transformadores. Las abejas son ágiles y rápidas, y los árboles tienen el músculo financiero y político necesario para adelantar los proyectos. Se necesitan unos a los otros, el cambio social resulta de alianzas entre ambos.
                  El Centro de Innovación Social – CIS, operado por la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema - ANSPE,  en asocio con 11 “Pioneros,” promueve y desarrolla ambiciosos proyectos de innovación social en Colombia. Los 11 “Pioneros” comprometidos con este proyecto son: Bancolombia, Cerrejón, Bavaria SabMiller, Alpina, Exxon Mobil de Colombia, Almacenes Éxito, Coca Cola, Une Telecomunicaciones, Davivienda, Ecopetrol S.A., y la Agencia de Los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID.
                  Coordinados por Compartamos con Colombia y acompañados por Social Lab de Chile, ANSPE y sus Pioneros han adelantado una convocatoria abierta para encontrar soluciones innovadoras en mejoramiento de vivienda para familias de la Red UNIDOS. Después de identificar en campo las necesidades y preferencias de la comunidad con relación al déficit cualitativo de vivienda, se abordaron los siguientes temas: espacios diferenciados, hacinamiento, pisos de tierra, materiales adecuados de la vivienda, iluminación, ventilación natural y privacidad. Las iniciativas ganadoras recibirán hasta 150 millones de capital semilla por parte de los Pioneros ademas de apoyo para garantizar la sostenibilidad de los proyectos.


                  Otra inicitaiva que adelantó el Centro de Innovación Social fue Ideas para el Cambio. Se trató de una convocatoria de innovación social abierta en alianza con Colciencias y el Banco Interamericano de Desarrollo – BID, a través de la cual se identificaron soluciones innovadoras para atender problemáticas de agua de familias en pobreza extrema en Putumayo, Risaralda y La Guajira. Inicialmente, las comunidades de estas regiones postularon sus necesidades en torno a 3 dimensiones del agua: a) como factor para satisfacer las necesidades básicas, b) como factor de crecimiento económico y social, y c) como factor de riesgo por inundaciones y cambio climático. La comunidad científica postuló 61 propuestas. Los Comités Regionales de Ideas para el Cambio seleccionaron 11 proyectos ganadores, los cuales se implementarán durante el 2013.

                  En la actualidad, CIS adelanta un proyecto de innovación social radical en el corregimiento de San José de Saco, municipio de Juan de Acosta, Atlántico. Este corregimiento cuenta con una población diversa que incluye indígenas y afro descendientes. La población se encuentra desarticulada de la dinámica económica de la cabecera del municipio debido a condiciones geográficas y culturales. 84% de la población de Saco vive en situación de pobreza extrema. El proyecto implementa una metodología que permite identificar las necesidades más sentidas, estableciendo un ambiente de cercanía y empatía con la Comunidad.

                  A través de espacios participativos, procesos de facilitación y empoderamiento  comunitario, se establecieron los retos sociales más importantes de San José Saco. El modelo permitió desarrollar procesos de co-creación  (creación conjunta) de soluciones y de reconocimiento de la Comunidad como agente de cambio. El primer resultado del proceso fue una iniciativa de habitabilidad explorando técnicas alternativas de construcción a través de diseño participativo que incluyó los saberes e intereses de la comunidad. Los espacios de diálogo persiguen la generación de capacidades de asociatividad para la gestión de proyectos, un verdadero empoderamiento local.

                  En Saco también se ha fomentado una nueva relación entre la comunidad y su entorno, a través del manejo integral de residuos sólidos. El inadecuado manejo de estos residuos es la principal causa de los problemas de salubridad e incremento del riesgo de inundación por afectación del ecosistema. En el marco de este componente, nace la iniciativa denominada “Parque Saco Recicla,” que tiene como objetivo generar una nueva noción de habitabilidad que transcienda la estructura física de la vivienda, y permita generar una nueva y mejor relación con entorno.

                  Los aprendizajes  capturados en este piloto de innovación social radical serán cruciales para promover, desde lo público, nuevas estrategias hacia el desarrollo de competencias colectivas en las comunidades, e impulsar en ellas su capacidad de auto-gestión. Este enfoque trasciende el asistencialismo, imprime un sello de sostenibilidad socio-ambiental en los territorios, y busca impactar política pública sobre procesos de desarrollo en el país.

                  La intención de CIS / ANSPE es posicionar la innovación social como protagonista central del desarrollo, siempre buscando el respeto de los derechos económicos, sociales y culturales de población tradicionalmente excluida. Se trata de promover soluciones disruptivas, muy diferente a las acciones asistenciales que carecen de autonomía de decisión por parte de las Comunidades. Simplemente, es ayudar a la gente a que se ayude a sí misma. [2]



[1] Director Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema - ANSPE
[2] Los lectores y organizaciones interesadas participar en el desarrollo de la innovación social pueden escribir al CIS / ANSPE  innovacionsocial@anspe.gov.co