lunes, 12 de febrero de 2018

A Cambiar el Chip


“El problema no está en las nuevas ideas,
sino en las viejas que se ramifican por todos
los rincones de nuestro cerebro.”
J.M. Keynes

            La medición más importante de la salud de una economía es el crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB)[1]. Eso es lo que nos inculcaron por décadas. La curva de Kuznets[2] dominó el pensamiento económico durante la segunda mitad del siglo XX. Por eso, trimestre tras trimestre los gobiernos, el Fondo Monetario, las organizaciones multilaterales, los inversionistas y los analistas esperan con ansiedad el dato de crecimiento del PIB. Cuando este crece, los gobiernos reciben aplausos y cuando cae, los gobiernos reciben críticas.

            La idea de medir el avance de una sociedad en términos de su crecimiento económico siempre ha tenido contradictores en la academia, pero cada vez más personas comunes se preguntan: ¿Crecimiento de qué? ¿Para quién? ¿Qué costos tiene? ¿Quién lo paga? ¿Cuánto es suficiente?

La realidad es que el excesivo énfasis en crecimiento es responsable de la extinción del 50% de los mamíferos, reptiles, aves, anfibios y peces sobre la tierra. La economía sigue ejerciendo presión negativa sobre los bosques naturales, sobre el crecimiento de dióxido de carbono en la atmósfera y sobre los ecosistemas acuáticos. Por su lado, la realidad social solo mejora marginalmente. Hoy en día, una de cada siete personas en el mundo está desnutrida, una de cada seis no tiene acceso a energía eléctrica, una de cada cinco vive con menos de $1.25 dólares al día, y uno de cada 8 jóvenes no puede conseguir empleo. Estos indicadores demuestran lo profundamente desigual e insostenible que es el camino actual al desarrollo[3]. ¿Será el momento de re pensar nuestro modelo económico?

            Es exactamente lo que sugiere Kate Raworth[4], la autora del extraordinario libro Doughnut Economics.  En su libro, la Dra. Raworth propone la colocación de límites dentro de los cuales la economía global debe operar. Estos límites incluyen niveles máximos de contaminación del aire, degradación de la capa de ozono, acidificación de los océanos, y afectación a la biodiversidad, entre otros.

Además de límites máximos de degradación ambiental, la Dra. Raworth establece bases sociales mínimas.  Así como hay un techo ambiental para la utilización de recursos, hay un piso mínimo de privaciones humanas. Son once condiciones mínimas a garantizar para el ser humano incluyendo nutrición, salud, agua, educación, trabajo, habitabilidad, energía y voz política. Entre el piso social y el techo ambiental está el donut, el espacio seguro y justo para la humanidad.

Bajo este marco, el concepto del desarrollo económico cambia radicalmente. De acuerdo a Raworth las políticas públicas deben cambiar para empezar a incluir en sus mediciones los bienes y servicios que se proveen fuera de la economía monetaria, como la economía del cuidado, por ejemplo. La creación de riqueza debe medirse no solo en términos de riqueza financiera, sino humana, social, natural y ambiental. Además, es primordial analizar la distribución de esta riqueza, más que al promedio o a los valores agregados de la misma. Se trata de cambios grandes e importantes en el corazón de la política pública. Es un nuevo paradigma.

No resulta nada fácil introducir estas ideas en Colombia y Latinoamérica, donde tradicionalmente hemos visto el crecimiento de la economía como la solución a todos nuestros problemas. Seguimos sumergidos y polarizados en el estéril debate entre Estado y Mercado, cuando lo que necesitamos es cambiar el chip, es decir, introducir un concepto más mucho amplio del desarrollo que incluya equidad social y sostenibilidad ambiental.

De seguir adictos al crecimiento del PIB como la meta máxima del desarrollo continuaremos destruyendo el irreemplazable planeta y ampliando las brechas sociales.

El libro Doughnut Economics de Kate Raworth nos invita a cambiar el chip y pensar como economistas del siglo XXI.




[1] Es el total de bienes y servicios producidos en un país durante un período de tiempo determinado. 
[2] La curva de Kuznets es una representación gráfica de una hipótesis planteada por Simón Kuznets consistente en que a medida que se van desarrollando los países el ingreso se concentra y la distribución del ingreso empeora. Luego, con el crecimiento económico dicha desigualdad se nivela.
[3] https://www.humansandnature.org/economy-kate-raworth Raworth, Kate, Doughnut Economics, Chelsea Green Publishing, 2017.
[4] [4]Kate Raworth es investigadora en Oxfam en Gran Bretaña enfocada en re pensar el desarrollo económico global, límites planetarios, inequidad social, y nuevas mediciones sobre el desarrollo.

domingo, 21 de enero de 2018

El Futbol y la Innovación Social


“La innovación es lo que distingue
al líder del seguidor.”
Steve Jobs



         El día 17 de mayo de 2018 en Medellín se realizará Foro Fútbol e Innovación Social. Este Foro es organizado por la empresa social Futbol con Corazón con el patrocinio del INDER[1] y el apoyo de un grupo de empresas privadas. El Foro tiene como objetivo promover la innovación para mejorar el impacto del fútbol en el logro de objetivos sociales. Será una jornada académica para compartir experiencias exitosas y socializar modelos innovadores. También habrá una sesión de demostraciones prácticas en territorio.

         Los conferencistas de este foro son personas destacadas en el mundo del desarrollo y la innovación como Juan David Aristizábal, Ashoka Fellow[2] y experto en innovación y liderazgo, Tom Pritchon, Director de la Fundación Manchester City Football Club de Inglaterra, Guillermo Rolando, Fundador de Fútbol Más de Chile, Manoel Silva, Director de Love.Futbol de Brasil, y Virglio Barco, Director para América Latina de Acumen Fund.  Además, participará Ani Arizabaleta, Directora Ejecutiva de la Red Colombiana de Futbol, Desarrollo y Paz. La Red está compuesta por más de 13 organizaciones que en Colombia utilizan el fútbol como herramienta para el cambio social en diferentes regiones del territorio nacional.

         No es un secreto que el futbol con contenido formativo es de gran ayuda para mejorar oportunidades de vida de personas económica y socialmente excluidas. Cuando se practica en espacios seguros, el futbol y otros deportes permiten construir relaciones positivas y desarrollar confianza y auto estima. El deporte puede abrir las puertas a las oportunidades y ayudar a los más vulnerables en sus procesos de integración social.

         En África, por ejemplo, Grassroot Soccer ha utilizado el fútbol de manera efectiva para prevenir problemas de salud en niños y jóvenes vulnerables. Esta organización ha sido fundamental en la lucha contra la Malaria y SIDA en Sudáfrica, Zambia y Zimbabue. Grassroot Soccer también ha ayudado a que miles de niñas permanezcan escolarizadas, y que muchos jóvenes obtengan conocimientos básicos para la empleabilidad.

         Otra organización innovadora, Spirit of Soccer, se dedica a enseñarle a niños a reconocer los peligros de las minas anti personales y otros artefactos de guerra. Spirit of Soccer trabaja en lugares donde existen o han existido conflictos como Iraq, Jordania, Siria, Líbano, Laos, Cambodia y Colombia. Su presencia permite que niños puedan jugar en espacios seguros, libres de minas y otros explosivos.

         En Filipinas, Footbal for Life es un proyecto conceptualizado a través del fútbol para ayudar a población afectada por desastres naturales como tifones, monzones, huracanes, terremotos, y otros fenómenos. El fútbol juega un papel importante para superar el trauma psicosocial y re construir el sentido de esperanza y de futuro.

         Muchas organizaciones utilizan el futbol para mejorar la percepción que los niños y jóvenes tienen de las mujeres y sus capacidades. El juego les permite a las mujeres tener una mayor interacción social fuera de sus hogares y las empodera como constructoras de convivencia. El deporte ha probado ser especialmente efectivo para incluir a las mujeres en diálogos de coexistencia comunitaria y en reducir la violencia intrafamiliar.

         Innovación social es encontrar soluciones novedosas y efectivas para superar los problemas sociales más apremiantes. En Colombia el fútbol puede apoyar a la reintegración de excombatientes y a prevenir fenómenos como pandillismo, micro tráfico, prostitución y embarazos en adolescentes. El futbol tiene la capacidad de pacificar a individuos con tendencias a hostilidad y violencia, y devolverles a las comunidades el sentido de seguridad y normalidad.

         Por suerte, a los colombianos todavía hay algo que nos une: el GOL.


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Inscríbete al Foro Fútbol e Innovación Social
Medellín Mayo 17
www.fcc.futbol



[1] Instituto de Recreación y Deportes de Medellín
[2] Premio internacional otorgado a emprendedores sociales sobresalientes.